LA PAZ, 1 oct (El Libre Observador) — Bolivia se prepara para un hito electoral que promete marcar un precedente en su historia democrática: el primer debate vicepresidencial entre Edmand Lara (Partido Demócrata Cristiano, PDC) y Juan Pablo Velasco (Alianza Libre), programado para este domingo 5 de octubre.
La cita se realiza en el salón Sirionó de la Fexpocruz, en la ciudad de Santa Cruz, en el marco de la segunda vuelta presidencial, un escenario sin precedentes que definirá quién ocupará la presidencia del país hasta 2030.
El encuentro está diseñado para abordar cinco ejes temáticos fundamentales: leyes prioritarias, políticas económicas y sociales para enfrentar la crisis, transparencia y modernización de la Asamblea Legislativa, reformas constitucionales y protección de grupos vulnerables, y gobernabilidad desde el Legislativo. Cada eje será explorado mediante intervenciones cronometradas, preguntas y réplicas, en un formato que busca garantizar claridad y equidad entre los candidatos.
“La modalidad del debate está centrada en las funciones y atribuciones del vicepresidente, según la Constitución”, explicó el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Gustavo Ávila, al detallar la metodología que permitirá un diálogo estructurado sobre los desafíos institucionales del país.
El debate no solo tiene un valor simbólico, sino que refleja la importancia de la vicepresidencia en Bolivia, puesto que el titular preside la Asamblea Legislativa, convirtiéndose en un actor clave en la formulación de leyes y políticas nacionales. En este contexto, las propuestas de los candidatos cobrarán especial relevancia para analizar cómo enfrentarán la crisis económica, las brechas en educación y salud, y los desafíos de gobernabilidad que atraviesa el país.
La segunda vuelta enfrenta a los binomios Rodrigo Paz–Edmand Lara (PDC) y Jorge “Tuto” Quiroga–Juan Pablo Velasco (Libre), luego de que ninguno de los nueve candidatos de la primera vuelta alcanzara los umbrales establecidos por la legislación electoral: 50% más uno de los votos, o 40% con diferencia de 10 puntos sobre el segundo. Más de 7,9 millones de ciudadanos, incluidos casi 370.000 bolivianos en el extranjero, están habilitados para participar, un indicador de la magnitud e implicaciones internacionales del proceso.

El contraste entre los postulantes es marcado. Rodrigo Paz, de 57 años, hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), propone un enfoque centrista y moderado, con especial atención a la participación juvenil, la inclusión urbana y la renovación generacional. En contraste, Jorge Quiroga, de 65 años, representa a la ultraderecha liberal, con énfasis en la estabilidad macroeconómica, la privatización de empresas estatales y la atracción de inversión extranjera.
Analistas internacionales señalan que este debate refleja un momento de maduración democrática en Bolivia, donde la institucionalidad y la gobernabilidad se encuentran en el centro de la discusión política.
En un país marcado históricamente por polarización y crisis recurrentes, la contienda vicepresidencial se convierte en un termómetro de cómo los líderes manejarán las reformas legislativas y la protección de grupos vulnerables, en un contexto económico y social complejo.
La jornada de debate, seguida con atención nacional e internacional, anticipa un escenario electoral cargado de expectativas, a solo tres semanas de la posesión del nuevo presidente, prevista para el 8 de noviembre. Para Bolivia, el resultado definirá no solo la jefatura del Estado hasta 2030, sino también el rumbo de la gobernabilidad, la modernización del Legislativo y la agenda de reformas constitucionales y sociales en los próximos años.

