LA PAZ, 25 may (El Libre Observador) – La ciudad de La Paz se viste de gala con la entrada folklórica en honor al Señor Jesús del Gran Poder, una festividad que se caracteriza por su desbordante cultura, colorido e importante movimiento económico.
Más de 50.000 danzarines y 20.000 músicos de 74 fraternidades recorren las calles paceñas rindiendo tributo al «tata» del Gran Poder, cuya imagen espera por sus devotos en el Santuario que se yergue en la calle Gallardo, barrio Ch’ijini, donde nació la festividad.
Declarada en 2019 como «Patrimonio de la Humanidad» por la Unesco, la Fiesta Mayor de los Andes, como también se la conoce, altera la monotonía de la sede de gobierno del país con una explosión de música, danza y tradición.

UN MOTOR DE LA ECONOMÍA
Más allá de su valor cultural, la festividad del Gran Poder se ha convertido en un importante motor de la economía creativa boliviana. La Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder ha estimado que la entrada del Gran Poder genera un movimiento económico de casi Bs 500 millones (unos 71,8 millones de dólares).
Este impacto económico se refleja en diversos sectores, desde la elaboración de trajes y joyas hasta la prestación de servicios de transporte, alojamiento y alimentación. Además, la festividad atrae a miles de turistas nacionales e internacionales, generando ingresos adicionales para el país.

TRANSFORMACIÓN SOCIAL
Esta festividad no solo es un acontecimiento cultural, sino también un reflejo de la transformación de la sociedad boliviana. En las últimas décadas, se ha observado una mayor participación de personas de diversas clases sociales en la festividad, lo que ha enriquecido aún más su diversidad cultural.
La directora del Instituto de Progreso Económico Empresarial (IPEE), Gabriela Sanjinés, comentó que la fiesta del Gran Poder «muestra el poderío económico no sólo de los comerciantes, sino de otras clases sociales que, antaño, era impensable que sean parte de esta fiesta y que ahora se ven en la necesidad de mostrarse como parte de la misma (figuras de televisión, modelos o políticos)».

Un evento en constante evolución
La entrada del Gran Poder es una festividad en constante evolución. Cada año, las fraternidades se esfuerzan por sorprender al público con nuevas coreografías, trajes y bandas de música.
Esta innovación constante mantiene viva la llama de la tradición y asegura la vigencia de la festividad en el futuro.
Esta festividad es un ejemplo de cómo la cultura y la tradición pueden ser motores de desarrollo económico y social.
Sanjinés recomendó cuidar esta expresión cultural porque es “un verdadero tesoro” que debe ser preservado y promovido para que siga llenando de color, alegría y orgullo a las calles de La Paz y a todo el país.


