LA PAZ, 11 abr (El Libre Observador) — Luego de dos días y medio de intensos bloqueos y presión en las calles, los choferes del transporte sindicalizado de La Paz anunciaron este viernes por la tarde un cuarto intermedio en su paro indefinido.
Aunque la tregua fue saludada como un respiro para la ciudadanía, los gremios ratificaron su posición de mantener el estado de emergencia y no descartaron retomar las medidas el próximo lunes.
La decisión fue tomada en un ampliado de emergencia del sector, tras la invitación del alcalde Iván Arias a una reunión con mediación del Defensor del Pueblo. “Se entra a un cuarto intermedio, manteniendo el estado de emergencia”, indica la resolución firmada por los principales dirigentes.
El conflicto se originó a raíz de la intención del Concejo Municipal de revertir el incremento tarifario aprobado por el alcalde en febrero pasado.
La presidenta del Concejo, Lourdes Chambilla, había anunciado la promulgación de una ley que congelaría las tarifas, lo que detonó la movilización de los choferes.

El dirigente de los choferes sindicalizados, Santos Escalante, señaló que la suspensión temporal de las medidas es “un paso al costado en consideración a la población”, aunque dejó claro que la protesta se reanudará si no se alcanzan acuerdos concretos. La sesión del Concejo para tratar la ley fue postergada para el martes.
Además de rechazar la ley de congelamiento tarifario, los choferes exigieron la renuncia de la concejala Chambilla y del concejal del MAS, Pierre Chain, a quienes declararon “personas no gratas”.
A juicio de los sindicatos, ambos vulneraron los derechos del sector al impulsar una norma que desoye el consenso técnico y social alcanzado con el Ejecutivo municipal.
Pese a la suspensión temporal del paro, el ambiente en La Paz sigue cargado de tensión. El transporte municipal Pumakatari continúa fuera de operaciones, y miles de ciudadanos dependen del sistema de teleféricos, que debió ampliar sus horarios para atender la demanda masiva generada por la paralización.
Aunque las calles paceñas recuperaron algo de calma, la incertidumbre persiste. El conflicto evidencia no solo una disputa por tarifas, sino una pugna política de fondo que refleja la fragilidad institucional y la polarización en la administración municipal de La Paz. El lunes podría ser decisivo.


