LA PAZ, 2 dic (El Libre Observador) – El Senado boliviano sancionó este martes la ley transitoria que regulará la elección de nuevos vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE). La norma, aprobada sin modificaciones, llega al Ejecutivo para su promulgación mientras el país se aproxima a un nuevo ciclo de votaciones y con el reloj institucional marcando plazos ajustados: seis de los siete vocales actuales concluyen su mandato el próximo 19 de diciembre.
La medida se inscribe en un clima político tenso y con miras a las elecciones subnacionales previstas para marzo de 2026. El Parlamento ha optado por un procedimiento acelerado —apenas 15 días para reclutar y evaluar a los candidatos— y ha eliminado exámenes escritos u orales, concentrando todo el filtro en una evaluación de méritos programada para un solo día.
La iniciativa, que en Diputados ya había sufrido ajustes, también suprime la exigencia de apostillar títulos de posgrado obtenidos en el exterior, con el argumento de agilizar la postulación.
La premura responde al temor de que el TSE quede desintegrado justo cuando se aproximan decisiones clave, entre ellas la elaboración de un nuevo padrón electoral en un plazo de 24 meses. Este mandato, incluido en la propia ley, otorga a los futuros vocales la responsabilidad de reorganizar la base de datos del sistema electoral, una tarea históricamente sensible en Bolivia y objeto recurrente de cuestionamientos por parte de partidos y observadores.
El proceso de selección, que activará una Comisión Mixta de Constitución integrada por senadores y diputados, contempla 12 fases que se resolverán prácticamente al día siguiente una de otra. Desde la publicación de la convocatoria hasta la elaboración del informe final de evaluación, el Parlamento deberá trabajar “por tiempo y materia”, una figura que permite sesiones prolongadas sin pausas formales.
La Asamblea Legislativa, en sesión plenaria, tendrá luego la última palabra: elegirá a seis vocales titulares y seis suplentes por dos tercios de voto y mediante votación nominal.

La cita del 19 de diciembre funciona como límite infranqueable. Ese día los actuales vocales completan su mandato, y el nuevo pleno deberá estar listo para asumir funciones. La ley insiste además en criterios de representación: al menos tres mujeres y dos vocales de origen indígena deberán integrar el cuerpo titular, en consonancia con las normas de paridad y plurinacionalidad del país.
Los requisitos para postular son estrictos y buscan blindar la independencia del órgano electoral: los aspirantes no pueden tener militancia política, deben poseer al menos cinco años de experiencia profesional y demostrar formación en áreas vinculadas al derecho, los sistemas informáticos, la seguridad digital, la administración pública o las ciencias políticas. También se exige hablar dos idiomas oficiales y no contar con sentencias ejecutoriadas.
El TSE es una de las instituciones más observadas del sistema democrático boliviano. A él le corresponde organizar, supervisar y proclamar los resultados de elecciones y referendos, así como fiscalizar el financiamiento político y custodiar el padrón electoral. Su composición ha sido históricamente un termómetro de la confianza ciudadana en la transparencia del voto.
Con la aprobación de esta ley exprés, el país ingresa en una carrera contrarreloj. La magnitud de la reforma y la rapidez con la que debe ejecutarse anticipan semanas de debate y escrutinio público, en un contexto en el que cada movimiento del árbitro electoral será minuciosamente observado por partidos, organizaciones civiles y la comunidad internacional.

