LA PAZ, 1 dic (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia anunció este lunes la eliminación del requisito de visas para ciudadanos de Estados Unidos, Israel, Corea del Norte, Sudáfrica y varios países europeos, en un giro significativo de su política migratoria orientado a frenar la caída del turismo y atraer divisas tras años de pérdidas acumuladas.
La medida, presentada en la casa de gobierno por el presidente Rodrigo Paz, marca uno de los mayores intentos recientes del país por reposicionarse como destino regional en un contexto de estrechez fiscal.
Acompañado por el canciller Fernando Aramayo y la ministra de Turismo Sostenible, Culturas y Gastronomía, Cinthya Yáñez, el mandatario explicó que Bolivia dejó de percibir cerca de 900 millones de dólares en una década por el retroceso en la llegada de viajeros, y que las restricciones de visado contribuyeron a agravar la tendencia.
“Estamos haciendo que el dólar llegue mediante el turismo. Hemos perdido millones con estas políticas”, afirmó Paz, antes de anunciar que el turismo será una prioridad transversal en todas las áreas del Estado.
Aramayo defendió la decisión como un golpe de timón frente a lo que calificó como políticas “ideológicas y antieconómicas” adoptadas desde 2008, cuando el Gobierno de Evo Morales impuso el visado para ciudadanos de EE UU e Israel.
Según cálculos del Ministerio de Exteriores, Bolivia podría generar hasta 80 millones de dólares entre 2026 y 2029 únicamente por el impacto del flujo turístico de los países ahora beneficiados. “El propósito es que esos dólares y euros que hoy se quedan en Perú o Chile lleguen a Bolivia”, sostuvo el canciller.

La ministra Yáñez subrayó que la eliminación de visas dinamiza sectores intensivos en empleo, como gastronomía, hotelería, artesanías y guías turísticos, con efectos directos en áreas urbanas y rurales.
Recordó que la restricción aplicada desde mediados de los 2000 supuso una pérdida estimada de 900 millones de dólares en gasto turístico de estadounidenses e israelíes, mercados con alto poder adquisitivo y fuerte presencia regional.
El giro migratorio se articula como un paquete inicial que incluye nuevas normas de seguridad fronteriza, control de flujos y coordinación entre ministerios, mientras el Ejecutivo intenta reposicionar a Bolivia en el mapa turístico sudamericano. “Bolivia al mundo y el mundo en Bolivia significa dar facilidades para que nos visiten”, resumió Aramayo.
La decisión abre una nueva etapa para un país que busca, a contrarreloj, recuperar el dinamismo perdido del sector y aliviar la presión sobre sus finanzas públicas. El Gobierno anticipa que otras medidas complementarias serán anunciadas en las próximas semanas.

