LA PAZ, 8 ene (El Libre Observador) – Un caso de violencia sexual en las Fuerzas Armadas de Bolivia ha revuelto a la entidad castrense tras la detención de un teniente coronel y un soldado, acusados de participar en una violación grupal contra una mujer subteniente.
Los hechos ocurrieron el pasado 21 de diciembre en la ciudad de Cobija, departamento de Pando, durante una ceremonia ancestral en la unidad militar.
La víctima, una joven oficial, denunció que fue drogada y agredida sexualmente por al menos cinco oficiales superiores, quienes actuaron con la complicidad de un soldado estafeta. La denuncia, presentada formalmente el 6 de enero, incluye pruebas obtenidas del celular del soldado, donde se encontró una grabación de la agresión, confirmando los detalles de este atroz suceso.
Según el relato de la subteniente, el hecho ocurrió tras una «coa» o ceremonia andina organizada por el teniente coronel Luis Fernando D. S., jefe del Batallón VI de Ingeniería Riosinho. Después del acto, se promovió el consumo de bebidas alcohólicas entre los oficiales. La víctima, que inicialmente se retiró del evento, tuvo que regresar al olvidar sus llaves, momento en el que fue obligada a permanecer y seguir bebiendo hasta perder el conocimiento.
La oficial recuerda haber sentido síntomas de desmayo y perder la conciencia tras ingerir una bebida. Posteriormente, fue agredida por varios oficiales. La víctima no denunció de inmediato por temor a represalias y a comprometer su carrera militar. Sin embargo, el acoso y las burlas en su unidad, junto con la difusión de rumores por parte de los implicados, la llevaron a presentar la denuncia, tras lograr un video de la violación como evidencia.

DETENCIONES Y AVANCE DE LA INVESTIGACIÓN
La Fiscalía Departamental de Pando ordenó la detención del teniente coronel Luis Fernando D. S. y del soldado Gabriel L. S., quienes fueron aprehendidos en el interior de la unidad militar sin previa citación, debido al riesgo de fuga y obstaculización del proceso.
Ambos serán presentados ante un juez cautelar para determinar si afrontarán el proceso en libertad o en detención preventiva.
El abogado de la víctima, Omar Durán, destacó que la prueba clave fue la grabación encontrada en el celular del soldado estafeta, quien además participó en el traslado de la oficial tras la agresión.
“Este tipo de violaciones grupales no solo se dan en espacios civiles, hoy vemos que también ocurren en las Fuerzas Armadas, lo que agrava la situación”, lamentó Durán.
La Fiscalía y el sumario militar abierto buscan identificar a los demás implicados, quienes, según las primeras investigaciones, serían al menos tres oficiales superiores más.

La joven subteniente se encuentra bajo cuidado médico y apoyo familiar debido al impacto físico y psicológico del ataque, además de las presiones y posibles amenazas dentro del ámbito militar. Este caso ha puesto en el centro del debate la protección de las mujeres dentro de las Fuerzas Armadas y la necesidad de mecanismos efectivos para prevenir y sancionar estos delitos.
El escándalo no solo ha sacudido a la institución castrense, sino que también ha generado indignación en la sociedad boliviana, que exige justicia y garantías para que hechos similares no queden impunes. Este caso será una prueba crítica para el sistema judicial y militar de Bolivia, que debe responder ante una grave violación de derechos dentro de sus propias filas.


