LA PAZ, 20 mar (El Libre Observador) – La crisis política en Bolivia sumó un nuevo capítulo este jueves, cuando la inasistencia de 19 senadores obligó a suspender una sesión fundamental de la Asamblea Legislativa, en la que debía aprobarse un crédito internacional de 100 millones de dólares.
La falta de quórum dejó en evidencia las profundas fracturas dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), en un pulso cada vez más tenso entre el oficialismo y el ala evista, seguidores del expresidente Evo Morales.
El vicepresidente del Estado y presidente nato de la Asamblea, David Choquehuanca, se vio forzado a levantar la sesión sin fijar una nueva fecha.
“Al no contar con el quórum reglamentario, esta sesión no se instalará. Oportunamente se les hará conocer cuándo se llevará adelante”, declaró Choquehuanca, dejando abierta la posibilidad de convocar en cualquier momento, incluso en días no laborables.
La sesión suspendida tenía en agenda el tratamiento del crédito japonés aprobado por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), equivalente a 100 millones de dólares.
Según el Gobierno, estos fondos estaban destinados a financiar las elecciones generales de agosto y garantizar el voto en el exterior, una medida acordada en la mesa multipartidaria organizada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en febrero.
Sin embargo, la falta de asistencia fue determinante. De los 19 senadores ausentes, 11 pertenecen al bloque evista, entre ellos el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, quien se encontraba fuera del país. Además, cuatro senadores de la alianza opositora Creemos y otros cuatro de Comunidad Ciudadana (CC) también solicitaron licencia, argumentando compromisos regionales.

El alto número de ausencias resulta inusual y ha sido interpretado como una maniobra de boicot para bloquear el acceso del Gobierno a recursos financieros. Parlamentarios oficialistas denunciaron la actitud de los senadores ausentes como un “sabotaje premeditado”, que pone en riesgo el desarrollo del proceso electoral.
Este episodio profundiza las tensiones internas en el MAS y refleja la creciente división dentro del oficialismo. Mientras el Gobierno de Luis Arce busca consolidar su gestión con el acceso a financiamiento externo, el ala liderada por el expresidente Evo Morales mantiene una postura desafiante, dificultando la aprobación de proyectos estratégicos en la Asamblea.
Aún sin fecha definida para la reprogramación de la sesión, la incertidumbre política sigue en ascenso. Con los plazos para la organización electoral corriendo y la pugna interna del MAS lejos de resolverse, Bolivia enfrenta una encrucijada donde los intereses partidarios amenazan con paralizar la institucionalidad democrática del país.


