LA PAZ, 18 feb (El Libre Observador) – En un nuevo episodio de la polarización política en Bolivia, el ala radical del Movimiento al Socialismo (MAS), liderada por el presidente Evo Morales, anunció este martes su rechazo a los acuerdos alcanzados en la Cumbre por la Democracia.
Legisladores evistas advirtieron que no aprobarán ninguna ley derivada del pacto multipartidario, lo que pone en riesgo el financiamiento y las reformas para los comicios de agosto.
El diputado masista, Héctor Arce, una de las voces más radicales y representativas del sector evista, cuestionó duramente al Tribunal Supremo Electoral (TSE) y calificó de “show” el consenso alcanzado entre el Gobierno, los partidos políticos y organismos internacionales para garantizar un proceso electoral transparente.
“Nosotros desconfiamos con absoluta firmeza en el TSE, es simplemente un espectáculo. No vamos a aprobar ninguna ley porque no es necesaria. La Ley 026 ya establece el procedimiento y el Órgano Electoral debe hacer su trabajo como corresponde”, sentenció Arce en conferencia de prensa.
El rechazo del evismo a los acuerdos refuerza la división en el MAS y aumenta la incertidumbre sobre la viabilidad de las reformas electorales propuestas.

Entre los puntos aprobados en la Cumbre por la Democracia, el TSE pidió a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) aprobar un crédito para el financiamiento de las elecciones, así como la implementación de debates obligatorios y la modificación de la Ley 044 para someter a los vocales electorales a juicio de responsabilidades.
Sin embargo, la negativa del bloque evista complica la posibilidad de que estos proyectos avancen en el Legislativo, donde el MAS evista aún cuenta con mayoría, principalmente en el Senado.
ESCENARIO INCIERTO
El conflicto interno dentro del oficialismo deja en el aire cuestiones clave para el desarrollo del proceso electoral, como la aprobación de fondos para la organización de los comicios en el exterior, trabajar en la preclusión de los vocales del TSE, el debate electoral y la garantía de mecanismos de transparencia.
Mientras el Gobierno y el TSE buscan respaldo político para asegurar la estabilidad del proceso, el ala evista insiste en su desconfianza hacia el tribunal electoral y mantiene su postura de obstrucción legislativa.
Con las elecciones presidenciales programadas para el 17 de agosto y en un contexto de creciente polarización, Bolivia enfrenta un escenario político cada vez más complejo, donde la falta de consensos amenaza con debilitar la institucionalidad democrática y la confianza en el sistema electoral.


