LA PAZ, 28 oct (El Libre Observador) – En la tensa relación entre el expresidente Evo Morales y el actual gobierno boliviano, las autoridades han desmentido este lunes una denuncia de intento de asesinato contra Morales, al tiempo que lo han acusado de intento de asesinato a policías antidrogas.
La denuncia surge tras un confuso incidente armado el domingo en el Trópico de Cochabamba, cuando, según el ministro de Gobierno Eduardo Del Castillo, el vehículo en el que viajaba Morales evadió un control policial, disparando contra los agentes y arrollando a uno de ellos.
Del Castillo relató en conferencia de prensa que el automóvil de Morales se habría negado a detenerse en un puesto de control de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN). En cambio, aceleró mientras disparaba hacia los policías, arrollando a un efectivo en el proceso.
«Fue el señor Evo Morales y su comitiva quienes dispararon contra la Policía,» afirmó Del Castillo, al tiempo que cuestionó un video compartido por el propio Morales en redes sociales, donde se acusa al gobierno de un intento de magnicidio y donde no se muestra el momento del intercambio de disparos.

El confuso incidente tuvo lugar cuando la policía ejecutaba un operativo antidrogas en el Trópico de Cochabamba, zona estratégica en la que Morales mantiene una fuerte influencia política y sindical.
La Fiscalía investiga ahora el incidente en un contexto donde el gobierno ha solicitado que Morales colabore entregando el vehículo involucrado para ser sometido a un análisis forense detallado, incluyendo una prueba de “microaspirado” que permitiría esclarecer la presencia de sustancias o residuos de armas de fuego.
Además, Del Castillo denunció que seguidores de Morales intentaron destruir el vehículo en instalaciones del Ejército, solicitando retirarlo para «quemarlo y borrar pruebas». El ministro preguntó directamente a Morales: “Si no tiene nada que esconder, ¿por qué no entrega el vehículo al Ministerio Público?”.

Morales, quien gobernó Bolivia durante 14 años, acusó al gobierno de intentar un “magnicidio” y señaló que su vehículo fue blanco de disparos que supuestamente habrían reventado sus llantas y que incluso recibió un impacto de bala cerca de su cabeza.
Sin embargo, Del Castillo ironizó sobre la versión del exmandatario, señalando que es improbable que alguien pueda conducir a alta velocidad con dos llantas reventadas y con un supuesto disparo en la cabeza. “Nadie le cree el teatro que ha realizado, pero usted va a tener que responder por el delito de asesinato en grado de tentativa,” enfatizó el ministro.
El episodio ha exacerbado las tensiones entre los seguidores de Morales y el actual gobierno del presidente Luis Arce, en medio de un clima político que ya estaba tenso debido a los recientes bloqueos y movilizaciones en el país.
La acusación de Del Castillo añade una nueva capa de complejidad, dado que los seguidores de Morales interpretan la denuncia como un intento de deslegitimación y persecución política.
Este incidente parece avivar la polarización política en Bolivia, y muchos sectores ahora aguardan el resultado de la investigación judicial, que podría tener consecuencias importantes para el panorama electoral de 2025.


