LA PAZ, 28 oct (El Libre Observador) — Bolivia atraviesa su tercera semana de bloqueos de caminos en un conflicto que ya deja pérdidas superiores a los 1.200 millones de dólares y afecta la cadena de suministro en gran parte del país.
En al menos 22 puntos críticos, seguidores del expresidente Evo Morales bloquean carreteras en protesta, exigiendo, entre otros puntos, la habilitación de su candidatura en las próximas elecciones y alegando persecución política en su contra. Con el tránsito detenido, los sectores económicos y sociales claman al gobierno por acciones contundentes para liberar las vías.
Las regiones afectadas por los bloqueos, especialmente Cochabamba, desempeñan un papel crucial en el flujo de productos esenciales entre el oriente y occidente de Bolivia.

Según la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, el desabastecimiento de productos básicos como verduras, carnes y otros insumos ha disparado los precios en los mercados, afectando de manera crítica el poder adquisitivo de la población.
Esta crisis golpea directamente a familias bolivianas que ya enfrentan un alza en los costos de vida por la escasez de combustible y otros bienes esenciales.
Ante la situación, el gobierno intentó desbloquear algunos puntos el pasado viernes mediante el operativo «Recuperando la Patria», que logró abrir 12 puntos momentáneamente. Sin embargo, los bloqueos volvieron a activarse horas después.
El presidente del Comité Cívico de Cochabamba, Apolinar Rivera, ha solicitado la declaración de un estado de excepción en la región para garantizar el despeje de las carreteras y facilitar el libre tránsito. Rivera señaló que la única manera de controlar los bloqueos es mediante una intervención directa, amparada legalmente, que incluya el despliegue de fuerzas de seguridad.
El impacto económico ha sido particularmente severo para los gremialistas y productores. «Nuestros productos se están echando a perder; estamos perdiendo casi el 100 % de nuestro capital», declaró Toño Siñani, ejecutivo de Gremiales de El Alto, quien convocó a una movilización para exigir la intervención militar en la región del Chapare, uno de los focos de los bloqueos.

Además, el dirigente de la Confederación del Transporte Pesado Nacional e Internacional, Domingo Ramos, ha advertido que su sector está al borde de la quiebra total, con cientos de camiones inmovilizados y sin poder transportar carga, lo que representa pérdidas irrecuperables.
Este martes, el descontento social promete crecer. Activistas, sectores vecinales y población de La Paz se movilizarán en un cacerolazo desde la Universidad Mayor de San Andrés para protestar por el alza de precios en la canasta básica, la escasez de combustible y dólares, y en rechazo al bloqueo.
A su vez, el rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) en Santa Cruz, Vicente Cuéllar, presentó una denuncia contra Evo Morales por terrorismo y alzamiento armado, sosteniendo que las medidas de fuerza han desatado enfrentamientos y dejado heridos.
Mientras Bolivia continúa inmersa en esta crisis, las demandas de los sectores productivos y civiles exigen que el gobierno asuma una postura decisiva para liberar las vías y frenar el impacto económico, que amenaza la estabilidad de miles de familias y sectores económicos del país.


