LA PAZ, 8 jul (El Libre Observador) — Ocho meses después de asumir el poder con la promesa de estabilizar Bolivia tras años de polarización, el presidente Rodrigo Paz vuelve a enfrentarse a una señal de desgaste político dentro de su propio gabinete. La ministra de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, Cinthya Yáñez, presentó este miércoles su renuncia irrevocable, una decisión que el Gobierno atribuyó a motivos personales, pero que convierte a la funcionaria en la cuarta autoridad ministerial que abandona el Ejecutivo desde noviembre de 2025.
La salida de Yáñez, una de las ministras más visibles en la estrategia oficial para reposicionar a Bolivia como destino turístico internacional, llega apenas semanas después de que el país atravesara 53 días de bloqueos de carreteras que paralizaron la actividad económica, golpearon al sector turístico y obligaron al Gobierno a desplegar un plan de recuperación. Aunque el Ejecutivo insiste en que se trata de una decisión estrictamente personal, la sucesión de renuncias alimenta las interrogantes sobre la cohesión interna del gabinete y la capacidad del presidente para sostener a su equipo en medio de una gestión marcada por la conflictividad.
En la carta enviada a Rodrigo Paz, Yáñez recordó que aceptó integrar el gabinete con el propósito de impulsar el turismo, la cultura y la gastronomía como motores de desarrollo económico. También hizo un balance de una gestión breve, pero intensa, en la que destacó la construcción de la Marca País 2026, concebida para proyectar una nueva imagen internacional de Bolivia, además de la elaboración del proyecto de Ley de Turismo Sostenible, un plan maestro para el sector y una estrategia de promoción en mercados extranjeros.
La exministra pidió que el presidente nombre a su reemplazante «a la brevedad posible» para evitar que los proyectos iniciados queden paralizados. Su solicitud refleja la importancia que adquirió un ministerio creado por la actual administración con la intención de convertir el turismo en un nuevo eje de crecimiento económico en un país dependiente históricamente de los recursos naturales.
El portavoz presidencial, José Luis Gálvez, confirmó la renuncia y explicó que, mientras el mandatario decide quién ocupará el cargo, la Cancillería asumirá de forma temporal la administración del ministerio para garantizar la continuidad de los programas. El Gobierno evitó vincular la salida con diferencias políticas y reiteró que responde exclusivamente a razones personales.

Sin embargo, el contexto dota a la renuncia de una dimensión mayor. Antes que Yáñez dejaron el gabinete el ministro de Trabajo, Edgar Morales, y, en plena escalada de las protestas sociales de junio, también dimitieron los titulares de Defensa, Marcelo Salinas, y de Educación, Beatriz García. Cuatro bajas ministeriales en ocho meses proyectan la imagen de un Ejecutivo obligado a recomponer constantemente su estructura mientras intenta recuperar la iniciativa política.
Paradójicamente, uno de los últimos anuncios de Yáñez había sido la negociación de una tarifa eléctrica diferenciada para hoteles, una medida destinada a aliviar las pérdidas sufridas por el sector tras semanas de bloqueos. Era una señal de que el Gobierno buscaba pasar de la gestión de la crisis a la recuperación económica. Su salida interrumpe ese proceso y obliga al Ejecutivo a encontrar rápidamente un relevo capaz de mantener la agenda.

