Por Vladimir Huarachi Copa
LA PAZ, 27 nov (El Libre Observador) — ¿Lucha de clases entre el presidente Paz y el vicepresidente Lara? Planteo esta interrogante porque, aparentemente, estamos presenciando un escenario en el que un vicepresidente se posiciona como la voz del pueblo, mientras que un presidente apuesta por cambios sustentados en las esperanzas depositadas en el agroempresariado cruceño y otros grupos de la “aristocracia” boliviana.
Mientras el vicepresidente Lara ha logrado que la política boliviana gire en torno a su figura y en su propio terreno, existe la posibilidad de que las críticas expresadas por diversos líderes de opinión no le generen la menor incomodidad ni lo lleven a replantear su discurso. Por el contrario, continúa insistiendo en su lucha contra las supuestas irregularidades que rodean al presidente Paz y a su gabinete ministerial.
En esta confrontación que, aparentemente, ya no tiene retorno, aunque siempre cabe la posibilidad de que el tiempo modifique el rumbo, Lara ha emprendido una batalla contra la clase que afirma haberlo desplazado de manera forzada. Sobre esa narrativa sostiene sus argumentos contra el presidente Rodrigo Paz.
Con esta disputa, el vicepresidente ha provocado un punto de quiebre entre sus detractores y sus seguidores dentro de la misma fuerza política, el Partido Demócrata Cristiano (PDC). No obstante, pese a la intensidad del conflicto, Lara no ha cerrado completamente las puertas al diálogo en beneficio del país.

Esa apertura al diálogo podría interpretarse como un intento de redefinir la relación de poder entre el presidente y el vicepresidente. En ella, Lara buscaría dejar en evidencia sus discrepancias con el gabinete ministerial de Paz y, al mismo tiempo, avanzar en ciertos objetivos personales con miras a las elecciones subnacionales; aspectos que ya han sido expuestos en la red social TikTok.
En ese sentido, en esta aparente lucha de clases entre presidente y vicepresidente, uno de los dos terminará imponiéndose en medio de las contradicciones en las que ambos se han enfrascado. El presidente Paz, representando a los sectores empresariales intermediarios del país; y el vicepresidente Lara, intentando erigirse como representante de la mayoría nacional. Así, si Lara logra organizar a esa mayoría, es posible que sea él quien aseste el primer golpe para provocar la caída del presidente y salir victorioso.


