LA PAZ, 22 nov (El Libre Observador) – En los pasillos de la Cámara de Diputados, el eco de los discursos encendidos del ala evista se ha reducido al murmullo de comités secundarios y vocalías de bajo perfil. En un movimiento que refleja la fractura interna del Movimiento Al Socialismo (MAS), los asambleístas leales al expresidente Evo Morales han sido confinados a posiciones que, en la práctica, diluyen su influencia en la agenda legislativa.
La resolución camaral que distribuyó las 12 comisiones y 37 comités permanentes de la legislatura 2024-2025 dejó claro el mensaje: los evistas serán “diputados de pasillo”, un término parlamentario que describe a quienes carecen de oficinas, personal y, sobre todo, poder político.
Los nombres de los evistas resonaban en comités de baja trascendencia: Gladys Quispe fue enviada al comité de Culturas, Freddy Mamani, expresidente de Diputados, al de Pueblos Indígenas y Héctor Arce, el alfil de Evo Morales, quedó reducido a vocal en el comité de Áreas Protegidas.
La lista continúa, con designaciones que, lejos de otorgar protagonismo, parecieran diseñadas para desdibujar su peso político.

El diputado arcista Jerges Mercado, quien también fue castigado tras criticar públicamente la candidatura de Omar Yujra para la presidencia de la Cámara, terminó en el comité de Autonomías Departamentales, una designación simbólica más que estratégica.
“La pelea de los arcistas y los evistas no es por ideales, es por beneficios”, afirmó María René Álvarez, diputada de Creemos. Sus palabras reflejan una realidad ineludible: en la Asamblea, el acceso a comisiones clave asegura recursos y protagonismo político.
El control del MAS se ha consolidado en el ala arcista, que aseguró la presidencia de nueve comisiones. Entre las designaciones más influyentes está Juan José Jáuregui, quien asumió la Comisión de Justicia Plural, y Andrés Flores, al mando de la Comisión de Planificación, crucial para definir el Presupuesto General del Estado 2025.
Sin embargo, el conflicto no se detiene en las designaciones. La lucha ahora se centra en la conformación de la Comisión de Ética, una instancia que podría convertirse en el arma definitiva para sancionar a los evistas, quienes en reiteradas ocasiones han bloqueado sesiones parlamentarias, en medio de escándalos que han afectado la imagen del legislativo a nivel nacional e internacionalmente.

El primer secretario de la Cámara, Delfor Burgos, insinuó que esta comisión podría materializarse antes de fin de año, abriendo un nuevo capítulo en la pugna interna del MAS.
El escenario político en el Parlamento boliviano se convierte en un microcosmos de las tensiones dentro del MAS. Mientras los arcistas consolidan su dominio superficial en Diputados, los evistas ven cómo su influencia se reduce a vocalías simbólicas. No obstante, el Senado está dominado por los evistas, instancia suficiente como para mantener la ingobernabilidad del país, a través del bloqueo de leyes fundamentales para el país.
En un Parlamento donde cada designación es una declaración de poder, los evistas enfrentan no sólo el desafío de la relegación, sino el del olvido político.


