LA PAZ, 19 ago (El Libre Observador) — En un giro decisivo dentro de la pugna interna del Movimiento Al Socialismo (MAS) y tras la anulación de las primarias, la facción «evista» liderada por el senador William Torrez ha declarado este lunes el inicio de una «nueva etapa de lucha» con un objetivo claro: asegurar la habilitación de Evo Morales como candidato presidencial para las elecciones de agosto de 2025.
Este anuncio, que se da en medio de una creciente tensión entre las corrientes del MAS, marca un nuevo capítulo en la ya compleja disputa por el liderazgo dentro del partido oficialista.
La división en el MAS se ha vuelto más evidente con el enfrentamiento entre los «evistas», quienes mantienen una lealtad inquebrantable a Morales, y la facción «arcista», que busca bloquear su candidatura argumentando la Sentencia Constitucional 1010/2023.

Esta sentencia, aunque no menciona explícitamente a Morales, cita la Opinión Consultiva OC-28/21 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que establece que la reelección presidencial indefinida no es un derecho protegido por las convenciones internacionales. Este argumento ha sido utilizado por la facción del presidente Luis Arce para intentar frenar las aspiraciones de Morales.
Sin embargo, Torrez ha dejado claro que la batalla por la habilitación de Morales está lejos de terminar. “La lucha no ha terminado; estamos entrando en otra etapa de defensa para habilitarlo. Esta lucha será dura”, afirmó con determinación.
La declaración refleja la intensificación de la campaña «evista», que ve en Morales la única figura capaz de enfrentar a cualquier otro candidato en las elecciones del próximo año.
En un contexto donde el calendario electoral ya ha sido anunciado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), con la primera vuelta programada para el 17 de agosto de 2025, la incertidumbre sobre la candidatura de Morales añade una capa adicional de complejidad al panorama político boliviano.
El senador Torrez ha convocado a un congreso ordinario para el 3 de septiembre, donde se espera que se delineen las estrategias para consolidar la postulación de Morales. En este marco, también expresó su esperanza de que el TSE no interfiera en sus planes.
El desenlace de esta confrontación interna no solo definirá el futuro de Morales, sino que también podría determinar el rumbo del MAS y, por ende, de Bolivia.
Con una segunda vuelta programada para octubre de 2025 en caso de que ninguna candidatura alcance el 50% de los votos, el escenario político se perfila como uno de los más inciertos y disputados en la historia reciente del país. La resistencia «evista» no solo desafía a sus adversarios dentro del partido, sino que también pone a prueba las instituciones democráticas bolivianas en un momento crítico.


