LA PAZ, 11 sep (El Libre Observador) – A menos de seis semanas del balotaje presidencial en Bolivia, la campaña electoral se desarrolla entre acusaciones de desinformación y episodios de hostigamiento. En este contexto, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció que reforzará el monitoreo de medios y redes sociales para combatir la llamada “guerra sucia”, una estrategia que busca frenar la propagación de noticias falsas que podrían influir en los votantes.
El vocal del TSE, Gustavo Ávila, explicó que el Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde) se encargará de supervisar publicaciones mediáticas y digitales, con el respaldo de alianzas con más de 20 plataformas especializadas en verificación de información, entre ellas Chequea Bolivia y Bolivia Verifica.
“Vamos a trabajar con los medios y empezar a eliminar estas fake news, en coordinación con Naciones Unidas”, afirmó Ávila.

“Es preocupante ver tanta información falsa circulando por redes y canales de televisión. Uno no sabe en quién confiar”, comenta Patricia Quispe, estudiante universitaria. Para Mario Mamani, comerciante en el Mercado Lanza, “estos ataques mediáticos solo generan miedo y confusión, no deberían interferir en nuestras elecciones”.
La iniciativa del TSE surgió tras un encuentro en Santa Cruz entre vocales del organismo electoral, los candidatos presidenciales Rodrigo Paz (Partido Demócrata Cristiano, PDC), Jorge Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco (Libre), y representantes diplomáticos y ciudadanos encargados del control del voto.
Durante la reunión, los candidatos acordaron evitar la guerra sucia, participar en debates y respetar los resultados electorales. Ávila advirtió que, de no cumplirse los compromisos, se podrían aplicar sanciones, desde multas hasta medidas directas contra los candidatos, siempre que exista evidencia verificable.
Rodrigo Paz denunció en varias ocasiones haber sido víctima de campañas de desinformación y hostigamiento en sus recorridos de campaña.
“Lo lógico es que el TSE coordine con la seguridad del Estado para que cualquier periodista, boliviano o candidata pueda ejercer sus derechos con garantías plenas”, dijo Paz, refiriéndose a incidentes ocurridos en el estadio de El Alto y en diferentes aeropuertos del país, donde fue abucheado y agredido verbalmente.
Los analistas políticos advierten que la guerra sucia se ha convertido en un fenómeno recurrente en Bolivia, donde la polarización electoral se ha intensificado en redes sociales y medios tradicionales. “El desafío es mantener un espacio de debate limpio y seguro, donde los ciudadanos puedan informarse correctamente y tomar decisiones libres”, señala Ana María Rojas, politóloga de la Universidad Mayor de San Andrés.
En medio de esta tensión, los ciudadanos esperan que el monitoreo mediático del TSE contribuya a frenar la desinformación y permita que la campaña avance en un clima de respeto.
“No se trata solo de los candidatos, sino de todos nosotros como electores”, afirma Quispe, mientras observa a jóvenes repartir volantes y explicar las propuestas de los partidos. “Necesitamos elecciones donde el miedo y la mentira no decidan nuestro futuro”.
El TSE boliviano enfrenta así un doble reto: garantizar un proceso electoral transparente y controlar la proliferación de noticias falsas que amenazan la legitimidad de los comicios, mientras los candidatos recorren el país en una carrera marcada por la tensión, la desconfianza y la exigencia de seguridad.


