LA PAZ, 11 sep (El Libre Observador) — El gobierno boliviano denunció este jueves lo que calificó como una “intromisión colonialista e inaceptable” de Estados Unidos en los asuntos internos de Brasil, después de que Washington sugiriera medidas de presión económica y militar en apoyo a Jair Bolsonaro bajo el argumento de defender la libertad de expresión.
El pronunciamiento boliviano, cargado de firmeza, se inscribe en una larga historia de tensiones entre América Latina y la política exterior estadounidense.
“Amenazar con utilizar el poder económico y militar en supuesta defensa de la libertad de expresión constituye una violación flagrante al Derecho Internacional”, señaló el comunicado, que además recordó que Brasil “es un país libre y soberano” y que “América Latina es una zona de paz”.
La declaración, más allá de la coyuntura brasileña, reaviva la memoria de la Doctrina Monroe, proclamada en 1823 bajo el lema “América para los americanos”, que durante más de un siglo sirvió de justificación a múltiples intervenciones de Washington en el continente.
Para Bolivia y otros países de la región, la retórica estadounidense actual tiene un eco inquietante de esos tiempos en los que golpes militares, presiones económicas y bloqueos diplomáticos moldearon la política interna de naciones latinoamericanas bajo la sombra del poder del norte.

“El fantasma de la injerencia nunca se fue. Se transforma y se adapta, pero sigue presente”, comentó a este diario un analista político en La Paz. “El solo hecho de amenazar con acciones militares en un país que atraviesa un proceso democrático ya es una forma de tutelaje inaceptable”.
El pronunciamiento boliviano también tiene un valor simbólico en el tablero regional. Al expresar su apoyo “al hermano pueblo de Brasil”, La Paz no solo busca desmarcarse de la narrativa de Washington, sino también reafirmar la idea de América Latina como bloque de paz frente a presiones externas.
La declaración conecta con discursos históricos de integración regional y con la defensa de la soberanía como principio rector en la política latinoamericana desde la segunda mitad del siglo XX.
Para algunos observadores internacionales, la controversia refleja un nuevo ciclo de tensión entre Estados Unidos y gobiernos latinoamericanos que rechazan cualquier señal de tutelaje. En un contexto global marcado por la competencia geopolítica entre Washington, Beijing y Moscú, las advertencias de Bolivia recuerdan que el continente sigue siendo un terreno sensible donde la memoria histórica pesa tanto como los intereses presentes.


