LA PAZ, 17 dic (El Libre Observador) — El presidente de Bolivia, Luis Arce, rechazó categóricamente este martes la posibilidad de devaluar el tipo de cambio del boliviano frente al dólar.
La medida, solicitada por algunos sectores industriales y empresariales como alternativa ante el creciente contrabando a la inversa, fue descartada al considerarla contraproducente para la economía nacional.
“Una devaluación empeoraría la situación del país porque haría más baratos los productos nacionales para los extranjeros”, sostuvo Arce, durante una conferencia de prensa tras visitar Desaguadero, localidad fronteriza con Perú.
En este punto estratégico, las Fuerzas Armadas realizan operativos para contener la salida ilegal de productos bolivianos hacia el mercado externo, donde se adquieren a precios considerablemente bajos.
El contrabando a la inversa, fenómeno que preocupa al Gobierno, ha llevado a productos de primera necesidad, como alimentos y combustibles, a ser trasladados de forma ilegal a países vecinos como Perú, Argentina y Brasil. La razón principal radica en el mantenimiento de un tipo de cambio fijo desde 2011, que sitúa al boliviano en 6,96 unidades por dólar estadounidense.
Esta estabilidad, aunque fundamental para evitar una inflación descontrolada, ha convertido a los productos bolivianos en mercancías más baratas en comparación con los precios regionales.
Arce explicó que, de efectuarse una devaluación, los productos bolivianos se abaratarían aún más en los países vecinos, incentivando el contrabando a la inversa, es decir la salida ilegal de productos bolivianos.

“Si los precios de los productos ya son bajos hoy, una devaluación los haría aún más accesibles para los extranjeros. Los únicos beneficiados serían ellos, mientras que la economía boliviana sufriría graves consecuencias”, sentenció el mandatario.
La posición del presidente se respalda en la política gubernamental de protección del poder adquisitivo y estabilidad de precios.
Desde el inicio de su gestión, Arce ha priorizado la contención inflacionaria, evitando trasladar los efectos de crisis externas a la economía interna. “Nuestra estabilidad es un logro de más de una década, y no podemos arriesgarla con medidas apresuradas que sólo traerían incertidumbre”, afirmó.

Desde hace 13 años, Bolivia ha sostenido un tipo de cambio fijo, una decisión que ha garantizado estabilidad económica y un bajo índice de inflación. Sin embargo, este modelo enfrenta desafíos significativos: el contrabando creciente, la salida de dólares del sistema financiero y las presiones externas provocadas por economías vecinas en crisis.
Arce destacó que la solución pasa por reforzar los controles fronterizos, impulsar operativos conjuntos entre fuerzas de seguridad y trabajar con productores locales para garantizar la oferta interna.
Economistas advierten que una devaluación, aunque tentadora como medida correctiva a corto plazo, podría generar una espiral inflacionaria difícil de controlar.

