LA PAZ, 11 feb (El Libre Observador) – En un acuerdo que perfila redefinir la industria del litio en Bolivia, Yacimientos de Litio Boliviano (YLB) ha calificado el contrato con el consorcio chino CBC como un “negocio seguro”, a pesar de que el país no deba realizar inversiones directas en el proyecto.
Según el presidente de YLB, Omar Alarcón, la sociedad china invertirá 1.030 millones de dólares y asumirá todos los riesgos para construir dos plantas con una capacidad combinada de 35 mil toneladas de carbonato de litio grado batería.
En declaraciones difundidas a Erbol, Alarcón subrayó que la comercialización del carbonato de litio estará a cargo del 100% de YLB y se efectuará a precio internacional, sin descuentos para los encargados de la operación y el mantenimiento.
“Vamos a vender al precio indexado vigente en el mercado global; no habrá rebajas para las empresas involucradas en la operación”, afirmó el directivo, enfatizando la transparencia del acuerdo.
Un aspecto clave del pacto es la repartición de ingresos. Alarcón explicó que, una vez que las plantas comiencen a generar ingresos, más del 70% de estos se quedará en Bolivia. Inicialmente, se pagarán las regalías y, posteriormente, los costos operativos de las plantas, respaldados por las facturas correspondientes.
Seguirá el pago de las amortizaciones del capital invertido por la empresa china, proceso que, en un escenario positivo o moderado, se prevé que se complete en unos diez años. Asimismo, se abonará una licencia tecnológica de 1.700 dólares por tonelada producida.
Una vez realizados estos desembolsos, se formará un fondo de distribución en el que la empresa china recibirá el 49%, mientras que Bolivia se quedará con el 51%. Además, el contrato estipula que la parte china deberá reinvertir en una planta de baterías de cátodos en un plazo de diez años.

Sumando regalías, costos operativos, impuestos y la reinversión en el país, Alarcón recalca que, en términos generales, más del 70% de los ingresos totales se mantendrán en territorio boliviano. “Del 100% de los ingresos, al menos el 70% se queda en Bolivia: en government take, regalías, impuestos y utilidades de YLB, así como en los impuestos sobre las ganancias de las empresas extranjeras”, enfatizó.
El contrato ya fue aprobado por la Comisión de Economía de Diputados y debe ser sometido a votación en el pleno. No obstante, el acuerdo ha generado rechazo entre la oposición, el ala “evista” y algunos cívicos de Potosí, quienes califican el pacto con los chinos como “entreguista” y “vendepatria”.
A pesar de estas críticas, el Gobierno y YLB aseguran que el acuerdo potenciará el desarrollo nacional, garantizando una distribución de ingresos que beneficiará al Estado, a los trabajadores y a las empresas bolivianas, conforme a la legislación que exige que el 85% de la fuerza laboral en la industria sea de nacionalidad boliviana.
Este ambicioso contrato representa un hito en la estrategia del país para aprovechar sus vastos recursos de litio, consolidándose como un proyecto de alta relevancia para el futuro de la economía boliviana.
Mientras se intensifican las expectativas en torno a los beneficios del acuerdo, el debate público y político continúa, reflejando las tensiones inherentes a la apertura de nuevos horizontes en la industria energética y minera del país.


