LA PAZ, 5 mar (El Libre Observador) – Las imágenes de extensas filas de vehículos en las estaciones de servicio han vuelto a encender la alarma en Bolivia. Durante los últimos días, cientos de conductores han tenido que esperar por largas horas para cargar combustible, desatando incertidumbre y malestar en distintas regiones del país.
Sin embargo, la estatal Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha atribuido esta situación a una sobredemanda temporal y aseguró que el suministro se normalizará en los próximos días.
El director ejecutivo de la ANH, Germán Jiménez, reconoció la presencia de largas filas en varias estaciones de servicio, pero descartó que se trate de un problema estructural de abastecimiento.
Según explicó, la elevada afluencia de vehículos durante el feriado de Carnaval generó una presión inusual sobre la demanda de gasolina y diésel. “Si bien había una gran afluencia durante el feriado, ya se está comercializando con total regularidad. No es necesario hacer filas”, afirmó en conferencia de prensa.

A pesar de las declaraciones oficiales, la preocupación se mantiene, especialmente en sectores clave como el transporte y la producción agrícola, que dependen del suministro constante de combustible.
En Santa Cruz, principal motor económico del país, transportistas y productores han expresado su inquietud por la demora en los despachos, lo que podría afectar la logística de distribución y encarecer los costos operativos.
Ante estos reclamos, Jiménez aseguró que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ya está coordinando entregas regulares para estabilizar el flujo de carburantes. Mientras tanto, la incertidumbre persiste entre los ciudadanos que, temerosos de una posible escasez, siguen formando filas en los surtidores.
Para reforzar el suministro, un buque cargado de carburante llegó en los primeros días de marzo, lo que debería garantizar la cobertura del mercado interno.
El episodio deja en evidencia la fragilidad del sistema de distribución de combustibles en el país y el impacto inmediato que generan las fluctuaciones en la oferta y la demanda. Mientras las autoridades insisten en que la situación volverá a la normalidad en los próximos días, el malestar ciudadano y la presión sobre el gobierno siguen en aumento.


