LA PAZ, 5 mar (El Libre Observador) – El Carnaval 2025 en Bolivia dejó un saldo devastador en las carreteras del país. En apenas cuatro días, 73 personas perdieron la vida en accidentes de tránsito, una cifra que quintuplica la registrada el año anterior, cuando se registraron 14 decesos en incidentes viales, informó este miércoles la Fiscalía.
Lo que debería haber sido una celebración de alegría y tradición, terminó convirtiéndose en una de las peores tragedias viales de la historia reciente, con choques fatales, buses desbarrancados y un luto que se extiende por varias regiones, principalmente en el sudoeste del país.
El departamento de Potosí fue el epicentro del desastre. Allí, las autoridades han decretado cinco días de duelo departamental ante la magnitud de las pérdidas humanas. El accidente más letal ocurrió el 1 de marzo, cuando dos buses de transporte interdepartamental colisionaron frontalmente cerca de Uyuni. El impacto dejó 37 muertos y más de 20 heridos. La investigación policial confirmó que uno de los conductores tenía un alto nivel de alcohol en la sangre y que la invasión de carril fue la causa directa del choque.

Apenas dos días después, otro siniestro enlutó al país. Un bus de la empresa Challapata cayó 800 metros por un barranco en la carretera Oruro-Potosí. El resultado fue igual de trágico: 31 muertos y más de 20 heridos. Según la policía, el accidente fue provocado por la imprudencia de un conductor de una vagoneta, quien, exhausto tras un largo viaje, perdió el control y obligó al bus a una maniobra fatal.
Más allá de estos dos episodios, la violencia en las rutas no dio tregua. En Oruro, una adolescente de 14 años fue atropellada por un bus; en Tarija, una roca desprendida de la montaña impactó un minibús, matando a dos ocupantes; y en la carretera Oruro-Pisiga, una pareja perdió la vida tras chocar su camioneta contra un tráiler.
Cada caso, un nuevo golpe para familias que esperaban disfrutar del feriado y terminaron sumidas en el duelo.
Las cifras son contundentes. El Carnaval 2025 será recordado no solo por su música y danzas, sino por una ola de tragedias en las carreteras. Bolivia se enfrenta a una realidad ineludible: el costo de la imprudencia, la falta de control y el deterioro de sus vías se mide en vidas perdidas.


