LA PAZ, 9 abr (El Libre Observador) – En el reciente informe sobre la prevalencia y características del consumo de drogas en hogares bolivianos, Tarija y Cochabamba emergen como las ciudades con mayor ingesta de alcohol en el país, según el «IV Estudio de Nacional Prevalencia y Características del Consumo de Drogas en Hogares Bolivianos».
Esta investigación, liderada por el Observatorio Boliviano de Seguridad Ciudadana y Lucha Contra las Drogas (OBSCD), revela tendencias preocupantes en el consumo de esta sustancia en diferentes grupos demográficos y geográficos.
El estudio, que abarca un rango de edad desde los 12 hasta los 65 años y contempla distintos estratos sociales y géneros, señala que, si bien en general ha habido una disminución en el consumo de drogas en Bolivia, el consumo de alcohol sigue siendo una problemática importante, especialmente en las ciudades de Tarija, Cochabamba y Oruro.

Según las cifras presentadas, Tarija, capital con mayor incidencia, registra un 73,9% de consumo de alcohol, marcando una disminución desde el 2018 cuando se reportaba un 79,2%.
Por su parte, Cochabamba mostró una prevalencia del 66,9% en 2023, un aumento significativo desde su punto más bajo en 2018 con un 57,4%.
Asimismo, la ciudad de Oruro, luego de presentar una mayor prevalencia en 2014 con 74,7% y reducir en 2018 a 58,5% en 2023 registra una subida alarmante a 62,1%.
El informe también destaca la relación entre el consumo de alcohol y la edad, señalando que el grupo de 35 a 44 años es el que presenta mayor consumo, especialmente en los estratos socioeconómicos más bajos.
Además, los hombres muestran una prevalencia mayor en 10 por ciento que las mujeres en todas las categorías analizadas.

Uno de los puntos destacados por la directora del OBSCD, Carla Choque Soto, es la influencia del entorno en el consumo de alcohol, ya que una parte significativa de los encuestados admitió haber consumido alcohol por invitación o influencia de amigos(as) y familiares.
En este contexto, dijo que el informe no solo sirve para identificar las tendencias actuales en el consumo de alcohol en Bolivia, sino también para orientar las acciones de prevención hacia los grupos y áreas más afectadas, destacando la importancia de seguir trabajando en políticas y programas de prevención efectivos y dirigidos.

