WASHINGTON, 2 abr (El Libre Observador) – En una ofensiva comercial sin precedentes, el presidente Donald Trump ha firmado la aplicación de aranceles del 10% a Bolivia y al resto de Sudamérica, en lo que describe como una «declaración de independencia económica» de Estados Unidos.
La medida, que entrará en vigor el 5 de abril, forma parte de una estrategia proteccionista con la que el mandatario busca reindustrializar su país y reducir el déficit comercial.
El documento oficial de la Casa Blanca, difundido en redes sociales, confirma que Bolivia está incluida en la lista de naciones afectadas.
En contraste, el informe también señala que el país sudamericano aplica actualmente un 20% de aranceles a productos estadounidenses, lo que, según Trump, justifica su decisión.

NUEVO MAPA ARANCELARIO DE EE.UU.
A la par de este ajuste para América Latina, la administración estadounidense ha impuesto un 20% de aranceles a las importaciones provenientes de la Unión Europea y un 34% a las de China, los principales rivales comerciales de Washington. Japón, India y Suiza también enfrentan incrementos tarifarios que oscilan entre el 24% y el 31%.
La región sudamericana no ha sido el blanco principal de la ofensiva comercial de Trump, pero tampoco ha quedado al margen. Países como Brasil, Argentina, Colombia, Chile y Perú han sido gravados con la misma tasa del 10%, mientras que Nicaragua ha sido penalizada con un 18%.
México y Canadá han sido excluidos de estos nuevos aranceles, aunque siguen sometidos a medidas previas relacionadas con la lucha contra el tráfico de fentanilo y la migración ilegal.

PROTECCIONISMO EXTREMO Y POSIBLES REPRESALIAS
Trump ha defendido la medida como un acto de justicia comercial, argumentando que las barreras impuestas por otros países han perjudicado durante décadas a la economía estadounidense. Sin embargo, la respuesta internacional no se ha hecho esperar. Economistas y líderes políticos advierten que la decisión podría desencadenar represalias y generar un efecto dominó en el comercio global, afectando el crecimiento económico de varias naciones, incluida Bolivia.
Además, expertos señalan que los productos bolivianos, como la soya, el gas natural y ciertos minerales, podrían perder competitividad en el mercado estadounidense debido al encarecimiento de sus costos. Mientras tanto, el gobierno de Luis Arce aún no ha emitido una respuesta oficial ante la nueva medida de la Casa Blanca.
Con las tarifas a punto de entrar en vigor, la tensión comercial escala y el escenario global se reconfigura bajo la política proteccionista de Trump, quien sigue firme en su objetivo de blindar la economía estadounidense, sin importar el costo para sus socios comerciales.

