SANTIAGO DE CHILE, 17 abr (El Libre Observador) – El presidente de Chile, Gabriel Boric, desató este miércoles una controversia diplomática al enviar una nota de protesta a Argentina, en respuesta a las acusaciones de la ministra de Seguridad de dicho país, Patricia Bullrich, sobre la presunta presencia del grupo Hezbolá en territorio chileno.
Las declaraciones de Bullrich, realizadas en medios argentinos, señalaban la supuesta existencia de bases operativas de Hezbolá en Iquique, al norte de Chile, y otros puntos en América Latina como San Pablo en Brasil y Perú.
En una entrevista radial, Boric expresó su rechazo a estas afirmaciones, demandando pruebas concretas y seriedad en las acusaciones antes de realizar declaraciones públicas.

«Si la ministra tiene antecedentes serios, que los entregue en las instancias correspondientes y a la Justicia», afirmó el mandatario chileno.
La ministra Bullrich había mencionado que además de la triple frontera de Paraguay, Brasil y Argentina, Hezbolá había sido visto en otras ubicaciones, incluyendo territorio chileno.
La reacción del presidente Boric no se hizo esperar, destacando la importancia de la responsabilidad en las declaraciones oficiales y la necesidad de respeto hacia Chile.
En ese sentido, la ministra del Interior, Carolina Tohá, aseguró que los sistemas de seguridad de Chile están alertas y no hay amenazas inminentes de ataques por parte de Hezbolá en el país.

Estados Unidos también se ha involucrado en esta discusión, a través del subsecretario adjunto para América Latina y el Caribe en el Departamento de Estado, Mark Wells, quien manifestó la preocupación del gobierno estadounidense por las actividades de Hezbolá en Chile y Latinoamérica en general, destacando los vínculos del grupo con Irán.
Esta situación refleja la sensibilidad y la importancia de las relaciones diplomáticas en la región, así como la necesidad de abordar con cautela y rigor las acusaciones relacionadas con grupos extremistas en un contexto internacional cada vez más complejo.

