LA PAZ, 6 sep (El Libre Observador) – Bolivia se enfrenta a una crisis ambiental de proporciones históricas. Los incendios forestales que azotan el país desde hace meses han consumido 2,4 millones de hectáreas de bosques y pastizales, generando una catástrofe ecológica. La situación ha obligado al gobierno de Luis Arce a solicitar ayuda internacional, y países como Brasil, Chile y Francia han respondido enviando equipos de expertos y brigadistas para combatir las llamas.
La crisis ha puesto al descubierto las vulnerabilidades de los ecosistemas bolivianos y la insuficiencia de las medidas de prevención y control de incendios. La combinación de factores como el cambio climático, la deforestación y las prácticas agrícolas insostenibles ha creado las condiciones perfectas para la propagación de los incendios.

El jefe de Estado boliviano, a través de sus redes sociales, confirmó que Brasil contribuirá con especialistas para fortalecer el Centro de Monitoreo y Seguimiento de Incendios, junto con 60 brigadistas adicionales destinados a intensificar la lucha en el terreno.
Por su parte, Chile despachará técnicos expertos en operaciones de extinción de incendios y analistas de comportamiento de fuegos forestales de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).
Desde Francia, dijo Arce que se espera la llegada de más de 80 bomberos, gestionados a través de la Unión Europea, para reforzar aún más los esfuerzos nacionales.
“Agradecemos el apoyo y buena predisposición de la comunidad internacional”, posteó el mandatario. Remarcó que su gobierno no descansará hasta apagar el último incendio forestal en el país.

A su vez, la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, confirmó este viernes en conferencia de prensa que los equipos de Brasil, Chile y Francia llegarán al país para comenzar a encarar los trabajos de mitigación, coordinando sus esfuerzos con el Ministerio de Defensa y autoridades locales.
Según datos de la estatal Autoridad de Bosques y Tierras (ABT), el 68 por ciento de la superficie afectada corresponde a pastizales, mientras que un 32 por ciento es bosque nativo, vital para la biodiversidad y la estabilidad climática del país.
El director de la entidad reguladora ABT, Luis Flores, reconoció que estos incendios forestales provocan la pérdida de flora y fauna devastadora, con especies endémicas y en peligro de extinción viéndose gravemente afectadas.
Según datos de la ABT, hasta la fecha, aproximadamente 2,9 millones de hectáreas de bosque y pastizales han sido afectadas por los incendios principalmente en los departamentos amazónicos de Santa Cruz (este), Beni (noreste) y Pando (norte), con un impacto desproporcionado en áreas protegidas.
Flores comentó que por provocar incendios forestales y hacer quemas ilegales, la ABT activó 61 procesos penales y 274 procesos administrativos a la fecha por las quemas que provocaron incendios forestales.

Los incendios forestales no solo destruyen bosques, sino que también han empeorado drásticamente la calidad del aire en las principales ciudades bolivianas.
Según los índices de calidad del aire (ICA), varias regiones bolivianas han registrado niveles alarmantes, con la calidad del aire catalogada como “mala”, “muy mala” y, en algunos casos, “extremadamente mala”.
El avance de los incendios ha detonado una ola de presión política interna, que exige al gobierno de Luis Arce la declaración de emergencia o desastre nacional. Figuras como el expresidente (2006-2019) Carlos Mesa y el presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, han demandado públicamente que el gobierno asuma su responsabilidad y movilice recursos de manera más efectiva.
Mesa, desde sus redes sociales, apoyó el jueves la solicitud de su partido, la opositora Comunidad Ciudadana, que ya ha formalizado una petición de emergencia nacional al Ejecutivo.
Rodríguez, en conferencia de prensa, fue claro este viernes al remarcar que la situación ha llegado a un punto crítico: “No podemos esperar a que el desastre sea irreversible. Los incendios están destruyendo la Amazonía de Bolivia, y necesitamos medidas urgentes”, señaló.

Además, advirtió que los esfuerzos del Ministerio de Defensa no son suficientes, y que la ayuda internacional, aunque bienvenida, debe complementarse con una movilización masiva de recursos nacionales.
A pesar de la presión política, el gobierno de Arce ha mantenido una postura firme, optando por no declarar la emergencia nacional hasta este momento, argumentando que ya se están movilizando recursos y ayuda internacional.

