LA PAZ, 30 sep (El Libre Observador) — A pesar de un contexto desafiante en el comercio exterior, Bolivia logró registrar un superávit comercial de $us 51,4 millones en agosto de 2024, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
Sin embargo, este saldo positivo no oculta los problemas estructurales que enfrenta el país, con una preocupante contracción tanto en las exportaciones como en las importaciones, lo que podría impactar severamente la estabilidad del comercio exterior en los próximos meses.
Las exportaciones de agosto alcanzaron $us 778 millones, marcando una caída del 5% respecto al mes anterior. Esta reducción fue impulsada principalmente por una fuerte contracción del 25% en las exportaciones de mineral de zinc, uno de los pilares de la minería boliviana. A pesar de este revés, algunos sectores lograron mantener una relativa estabilidad.
La industria manufacturera registró un modesto crecimiento del 1%, con productos como el estaño metálico, la carne bovina y la urea desempeñando un papel clave para mitigar el impacto negativo en otros sectores.

Por su parte, las importaciones también sufrieron un descenso significativo, con una reducción del 25% en comparación con julio, alcanzando los $us 726 millones. Esta caída estuvo marcada por una menor demanda de combustibles, bienes de capital y productos conexos, lo que refleja la contracción de varios sectores clave de la economía boliviana, afectada por la crisis cambiaria y la escasez de dólares en el mercado local.
El presidente del Colegio de Economistas de Bolivia, Fernando Romero, alertó sobre la tendencia general de contracción en el comercio exterior. En lo que va del año, las exportaciones han caído un 21% en comparación con el mismo periodo de 2023, mientras que las importaciones se redujeron un 19%.
Romero subrayó que los sectores de hidrocarburos y minerales, tradicionalmente fuertes en las exportaciones bolivianas, han sido los más golpeados, representando el 53,5% del total exportado, pero con una fuerte caída en productos clave como el oro metálico y la soya, que disminuyeron en 71,7% y 63,9%, respectivamente.

Otro dato preocupante es que el superávit de agosto no logra revertir el saldo comercial negativo acumulado entre enero y agosto de 2024, que es siete veces mayor que en el mismo periodo del año anterior.
Este déficit en el comercio exterior se ha visto exacerbado por la crisis fiscal y cambiaria que atraviesa el país, sumada al alto tipo de cambio paralelo, lo que ha afectado a sectores como la importación de vehículos y alimentos básicos.
Romero advirtió que el deterioro en las balanzas comerciales y la persistente escasez de dólares podrían generar un aumento en la inflación y desabastecimiento de productos esenciales en el mercado interno.
«El país enfrenta un riesgo significativo de conflictos sociales y políticos si no se corrigen estos desequilibrios. Se necesita pragmatismo y mayor cooperación con el sector privado para evitar una mayor crisis», señaló el economista.
Mientras tanto, el gobierno se enfrenta a la difícil tarea de estabilizar la economía en un contexto de incertidumbre global, donde las fluctuaciones en los precios internacionales y la falta de reservas en divisas continúan amenazando la estabilidad económica del país.


