LA PAZ, 23 jul (El Libre Observador) – Hay victorias que se celebran con la misma intensidad con la que dejan un sabor de oportunidad perdida. Bolívar derrotó este jueves por 3-2 al Gremio de Porto Alegre en los 3.600 metros de altitud de La Paz, pero abandonó el estadio Hernando Siles con la sensación de que pudo haber construido una ventaja mayor antes de viajar a Brasil.
La Academia fue superior durante largos pasajes del encuentro, dominó la posesión y generó más ocasiones de gol, aunque sus reiterados errores defensivos permitieron que el conjunto brasileño regresara dos veces al partido y mantuviera completamente abierta la eliminatoria de los playoffs de la Copa Sudamericana.
Gremio resistió el desgaste físico, administró sus energías y salió de La Paz con un resultado que, lejos de parecer una derrota dolorosa, se asemeja a una invitación para resolver la clasificación la próxima semana en Porto Alegre.
Bolívar apenas necesitó dos minutos para encender la noche. Martín Cauteruccio apareció entre los centrales y conectó un cabezazo implacable que dejó sin reacción al arquero Weverton. El gol confirmó la agresividad con la que el equipo paceño salió a disputar el encuentro y alimentó la ilusión de construir una diferencia importante antes de la revancha.
Pero cada vez que Bolívar aceleraba en ataque, dejaba espacios que Gremio aprovechaba con la serenidad de un equipo acostumbrado a las grandes noches continentales. Mathías Villasanti igualó el marcador tras una desconcentración defensiva, aunque la respuesta local fue inmediata con Robson Matheus que capitalizó un rebote dentro del área para devolver la ventaja apenas dos minutos después.
El partido se convirtió entonces en un intercambio de golpes. Tetê volvió a empatar tras otra jugada mal resuelta por la defensa boliviana y dejó al descubierto el principal problema del equipo dirigido por Flavio Robatto: una propuesta ofensiva brillante por momentos, pero incapaz de sostener la misma solidez cuando debía defender.

En el segundo tiempo el guion cambió. Gremio decidió bajar el ritmo, proteger el empate parcial y apostar por definir la serie en casa. Bolívar asumió el protagonismo con paciencia y comenzó a instalarse definitivamente en campo rival.
El colombiano Dairon Asprilla encontró primero la frustración, cuando el VAR anuló su gol por una posición adelantada previa de Cauteruccio. Apenas dos minutos después tuvo su revancha. Se lanzó con determinación sobre un centro de Jesús Sagredo y, con una barrida, empujó el balón al fondo de la red para establecer el definitivo 3-2.
Los últimos minutos reflejaron la diferencia entre ambos equipos. Bolívar buscó desesperadamente un cuarto gol que le permitiera viajar con mayor tranquilidad, mientras Gremio defendía el resultado con la calma de quien entiende que la verdadera batalla aún estaba por disputarse.
Dorny Romero tuvo la ocasión más clara en el tiempo añadido, pero el poste primero y una gran intervención de Weverton después evitaron que la ventaja creciera.
El pitazo final dejó lecturas opuestas. Para Bolívar, la satisfacción de haber derrotado a uno de los clubes históricos del fútbol brasileño convivió con la certeza de haber desperdiciado una oportunidad para golpear con mayor contundencia.
Para Gremio, en cambio, la derrota tuvo el sabor de una misión cumplida: sobrevivir a la altitud y regresar a Porto Alegre con una diferencia perfectamente remontable.
La serie viajará ahora al sur de Brasil, donde la geografía dejará de ser un factor y el peso recaerá exclusivamente sobre el fútbol. Bolívar llegará con un gol de ventaja, pero también con la obligación de corregir las fragilidades defensivas que casi le cuestan el partido en La Paz.
Del otro lado estará Gremio, impulsado por su público y por la certeza de que un triunfo por dos goles bastará para avanzar a los octavos de final, donde ya espera São Paulo.


