MONTERREY / LA PAZ, 26 mar (El Libre Observador) — La noche cayó pesada sobre el norte de México, pero Bolivia la volvió ligera a base de coraje. La selección de Bolivia derrotó 2-1 a Surinam este jueves en el Estadio BBVA y quedó a un solo paso de regresar a un Mundial, una puerta que ha permanecido cerrada durante casi tres décadas.
No fue una victoria cómoda. Fue una de esas que se construyen con nervios, resistencia y un golpe final de fe. Durante largos tramos, el partido fue un pulso contenido, con arqueros atentos y ataques que amagaban más de lo que concretaban. Bolivia dominaba, pero no encontraba el filo; Surinam resistía y esperaba su momento para dar su estocada.
En la primera mitad, el arco fue territorio vedado. Roberto Carlos Fernández probó de media distancia y obligó a una intervención firme del guardameta rival, mientras las combinaciones por banda insinuaban peligro sin llegar a concretarse. Del otro lado, Surinam respondió con velocidad y contraataques, obligando a Guillermo Viscarra a sostener el cero con intervenciones decisivas.
El equilibrio se rompió apenas iniciado el segundo tiempo. A los 48 minutos, Liam van Gelderen encontró un balón suelto en el área y lo empujó al fondo de la red. Fue un golpe seco, de esos que enfrían el entusiasmo y obligan a reaccionar.

Y Bolivia reaccionó. El técnico boliviano Óscar Villegas movió el banco y el partido cambió de ritmo. El ingreso de Moisés Paniagua fue una apuesta y no tardó en madurar, porque terminó siendo decisiva. A los 71 minutos, el delantero encontró un espacio mínimo y sacó un remate preciso, inalcanzable, que devolvió la esperanza a la Verde y encendió a la hinchada.
El empate transformó el partido. Bolivia adelantó líneas, presionó con insistencia y arrinconó a un rival que empezó a ceder terreno. La Verde jugaba entonces con otra energía, impulsada por la urgencia y por la cercanía de una oportunidad histórica.
El momento decisivo llegó a los 77. Una incursión ofensiva terminó en falta dentro del área y el árbitro señaló la pena máxima a favor de Bolivia. Miguelito Terceros asumió la responsabilidad sin titubeos con un remate cruzado, arquero vencido y gol. El 2-1 desató un estallido que se sintió tanto en Monterrey como en Bolivia.
Los minutos finales fueron de resistencia. Surinam empujó, Bolivia defendió con orden y determinación. Cada despeje fue celebrado como un gol hasta que el pitazo final confirmó la remontada y liberó la tensión acumulada.
El triunfo deja a Bolivia a las puertas del Mundial de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. El último obstáculo será Irak, el próximo 31 de marzo, nuevamente en Monterrey.
El largo proceso de Villegas se encuentra a un partido de la historia; la Verde vuelve a creer junto a su pueblo para meterse en el Mundial 2026 que se desarrollará entre junio y julio próximo.


