LA PAZ, 25 feb (El Libre Observador) – En un duelo que quedará grabado en la memoria de los aficionados bolivianos, los equipos paceños Bolívar y The Strongest protagonizaron este domingo un enfrentamiento titánico que culminó con un empate 4-4, dejando al público extasiado por la intensidad y emoción desbordante en cada minuto de juego.
La ciudad de La Paz se convirtió en testigo de un espectáculo futbolístico sin igual esta jornada, cuando los dos equipos más emblemáticos del país se enfrentaron en el primer superclásico del año, correspondiente a la tercera jornada del torneo Apertura.

Desde el pitido inicial, la rivalidad se palpaba en el ambiente, con ambos equipos desplegando un juego intenso y combativo. Los primeros compases del partido fueron disputados, con pocas ocasiones de gol y un equilibrio evidente en el campo.
Sin embargo, fue Bolívar quien logró abrir el marcador con un certero cabezazo del brasileño Francisco da Costa, tras un tiro de esquina ejecutado magistralmente por Bruno Sávio.
Pero la respuesta del Tigre no se hizo esperar, y de la mano del colombiano Michael Ortega, lograron igualar el marcador con un golazo de tiro libre que sorprendió al guardameta Carlos Lampe. A partir de ese momento, el encuentro se convirtió en un festival de emociones, con ambos equipos buscando la victoria con ahínco.
Bolívar retomó la ventaja antes del descanso, con un gol de Ramiro Vaca tras una excelente combinación entre Sávio y Da Costa. Sin embargo, en la segunda mitad, The Strongest mostró su garra y determinación, logrando acortar distancias con un tanto de Rodrigo Ramallo.

El encuentro se convirtió en un vaivén de emociones, con los dos equipos intercambiando golpes en busca de la victoria. José Sagredo amplió la ventaja para Bolívar, pero la reacción del Tigre fue inmediata, con goles de Luciano Ursino y Enrique Triverio en los minutos finales, este último con una espectacular chilena que dejó sin aliento a los espectadores.
Finalmente, el marcador quedó igualado en 4-4, en un resultado que refleja la intensidad y la emoción de un superclásico que pasará a la historia del fútbol boliviano.

