LA PAZ, 9 mar (El Libre Observador) — En el fútbol boliviano hay sueños que atraviesan generaciones. Uno de ellos es volver a un Mundial. Treinta años después de su última presencia en la máxima cita del fútbol, la selección de Bolivia inició esta semana su concentración con 28 jugadores convocados para disputar el repechaje que podría acercarla a la Copa Mundial de la FIFA 2026.
La lista fue anunciada por la Federación Boliviana de Fútbol mientras el equipo comenzó a reunirse en Santa Cruz de la Sierra, una ciudad acostumbrada a albergar las concentraciones de la Verde. Allí el plantel inició una preparación contrarreloj para afrontar un desafío que puede redefinir el rumbo del fútbol nacional.
El primer obstáculo será Surinam, rival al que Bolivia enfrentará el 26 de marzo en Monterrey, en el norte de México. Si logra superar ese duelo, el equipo boliviano deberá medirse días después con Irak, en un partido decisivo que podría abrirle las puertas del torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá.

El entrenador Óscar Villegas ha diseñado una preparación breve pero intensa. El cuerpo técnico programó seis sesiones de entrenamiento antes de un amistoso frente a Trinidad y Tobago, previsto para el 15 de marzo en el Estadio Ramón Tahuichi Aguilera.
Ese encuentro será la última prueba antes de que la delegación viaje a Monterrey el 16 de marzo. Allí se incorporarán también los jugadores que actúan en el exterior, completando el grupo que buscará mantener vivo el sueño mundialista.
Los primeros futbolistas en llegar a la concentración fueron Diego Rodríguez, Robson Matheus y Moisés Villarroel, además del legionario Gerónimo Govea, que milita en el club uruguayo Montevideo Wanderers.
Rodríguez expresó la emoción de formar parte de la convocatoria. “Gracias a Dios por esta oportunidad. Es lindo representar al país y ahora toca trabajar al máximo para buscar un puesto”, dijo el futbolista, que también pidió el respaldo de la afición.
Villarroel, por su parte, habló del desafío como un objetivo compartido por todo el país. “Tenemos el sueño de llegar al Mundial. Sabemos que primero debemos ganar a Surinam, pero todos estamos enfocados en ese objetivo”, afirmó.
La ilusión se explica también por la historia. Bolivia no disputa una Copa del Mundo desde la Copa Mundial de la FIFA 1994, celebrada precisamente en Estados Unidos. Aquella selección quedó grabada en la memoria colectiva como una hazaña difícil de repetir.
Hoy, tres décadas después, la Verde vuelve a ponerse en marcha. El repechaje de marzo no es solo una eliminatoria más: es la posibilidad de que el fútbol boliviano vuelva a encontrarse con una de sus viejas aspiraciones, la de regresar al escenario más grande del deporte mundial.

