LA PAZ, 9 jul (El Libre Observador) — Bolivia vuelve a mirar hacia Brasil para intentar reconstruir uno de los pilares de su economía. Después de años marcados por la caída de la producción de gas natural, el agotamiento de los grandes yacimientos y la pérdida de mercados de exportación, el Gobierno ha iniciado conversaciones para que Petrobras recupere un papel central en la industria hidrocarburífera boliviana y participe, además, en la reestructuración de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
El giro representa uno de los movimientos más significativos de la política energética del presidente Rodrigo Paz Pereira desde su llegada al poder. La apuesta consiste en atraer nuevamente a la mayor petrolera de Brasil, que durante décadas fue el principal socio extranjero de Bolivia y una pieza clave del negocio gasífero que convirtió al país andino en uno de los principales proveedores energéticos del Cono Sur.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, anunció este jueves que ambas partes instalarán la próxima semana mesas técnicas para definir el alcance del retorno de Petrobras a «toda la cadena de hidrocarburos», desde la exploración y producción hasta el transporte, la refinación y la comercialización.
«Se determinó que a partir de la próxima semana se establecerán mesas técnicas para estudiar el ingreso nuevamente de Petrobras en toda la cadena de hidrocarburos. Asimismo, Petrobras está dispuesta a colaborarnos en la reestructuración de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB)», afirmó Blanco tras reunirse en Brasilia con la presidenta de la compañía, Magda Chambriard.
La reunión, en la que también participó el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, simboliza un intento por recomponer una relación que durante años fue decisiva para la economía boliviana. Petrobras nunca abandonó completamente el país, pero su presencia se redujo de forma considerable al mismo tiempo que Bolivia veía disminuir sus reservas y su producción de gas.

El acercamiento responde a una realidad que ha transformado el mapa energético boliviano. El país, que durante casi dos décadas sostuvo buena parte de sus ingresos fiscales gracias a las exportaciones de gas hacia Brasil y Argentina, enfrenta hoy una producción insuficiente para mantener los volúmenes que caracterizaron el periodo de bonanza. La declinación natural de los campos más productivos y la escasa incorporación de nuevas reservas han obligado al Gobierno a buscar capital, tecnología y socios capaces de revertir esa tendencia.
Sin embargo, el regreso de Petrobras dependerá también de cambios normativos. El propio Blanco reconoció que continúa pendiente la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos, llamada a redefinir las reglas para la inversión en un sector que desde hace años reclama mayor seguridad jurídica y mejores incentivos para explorar nuevos yacimientos.
El Ejecutivo no ha revelado cuánto invertiría Petrobras ni qué proyectos concretos podrían ponerse en marcha. Tampoco existe un calendario para formalizar los acuerdos. Pero el anuncio deja entrever un cambio de estrategia: Bolivia ya no busca únicamente preservar su industria gasífera, sino reconstruirla con apoyo externo en un momento en que el sector atraviesa la mayor transformación desde la nacionalización de los hidrocarburos en 2006.
Para Petrobras, Bolivia sigue siendo un territorio conocido. La empresa mantiene operaciones de exploración y producción de gas, participa en sistemas de transporte por ductos y conserva presencia en plantas de procesamiento, refinación y lubricantes. El desafío ahora consiste en determinar si esa presencia puede volver a adquirir la dimensión estratégica que tuvo durante los años en que el gas boliviano abastecía buena parte de la demanda energética brasileña.
Más que un acuerdo empresarial, el acercamiento refleja el intento de Bolivia por redefinir el futuro de una industria que durante décadas financió el crecimiento económico del país y que hoy busca recuperar protagonismo en un escenario energético regional muy distinto al de sus años de mayor auge.

