LA PAZ, 22 sep (El Libre Observador) — Bolivia entró este martes en una inédita disputa institucional por la sucesión presidencial. Mientras el presidente Rodrigo Paz continúa ejerciendo funciones desde Nueva York mediante herramientas digitales, la Vicepresidencia planteó que el titular del Senado, Diego Ávila, asuma temporalmente la conducción del Estado ante la salida del país del vicepresidente Edmand Lara rumbo a Paraguay.
La controversia enfrenta dos interpretaciones sobre cómo debe aplicarse la sucesión cuando las dos primeras autoridades del Ejecutivo se encuentran fuera del territorio nacional. La Vicepresidencia invoca el artículo 169 de la Constitución, mientras el Gobierno sostiene que una norma de gobernanza digital permite al presidente mantener el ejercicio de sus funciones desde el extranjero.
En una carta dirigida a Ávila, la Vicepresidencia sostuvo que “corresponde que su persona, en su condición de presidente de la Cámara de Senadores, asuma lo que corresponda al derecho conforme lo establecido por la Constitución Política del Estado”. El documento plantea una suplencia presidencial transitoria mientras Paz y Lara permanezcan fuera del país.
La posición de la Vicepresidencia parte de que Lara había asumido previamente la Presidencia en ejercicio durante la ausencia de Paz, quien se encuentra en Estados Unidos para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Con el viaje de Lara a Paraguay, previsto hasta el 25 de septiembre, la Vicepresidencia considera que se produce una ausencia simultánea de las dos primeras autoridades del Ejecutivo y que corresponde activar el mecanismo de sucesión.
El Gobierno mantiene una interpretación diferente. El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, afirmó que está vigente el marco normativo que permite a Paz gobernar desde el exterior mediante medios digitales y rechazó que Lara haya asumido la Presidencia en ejercicio. “La norma dice lo que dice y hay que acatarla”, sostuvo, al defender la validez de las actuaciones del mandatario desde fuera del país.
La disputa adquirió una dimensión más visible cuando Paz publicó este martes una imagen de una reunión virtual con su gabinete desde Nueva York. “Hoy tras un gran éxito en la Conferencia CAF-PNUD llegamos directo a reunión de gabinete virtual, seguimos adelante Bolivia”, escribió el mandatario. La escena buscó mostrar que el Ejecutivo continúa funcionando pese a su ausencia física del territorio nacional.
El episodio se produce después de que Lara afirmara el lunes que, ante la ausencia de Paz, correspondía aplicar directamente el artículo 169 de la Constitución y asumir la suplencia presidencial. El vicepresidente sostuvo que la Carta Magna debía prevalecer sobre el Decreto Supremo 5515, que regula el ejercicio de funciones presidenciales mediante herramientas digitales cuando el mandatario se encuentra fuera del país.
La controversia alcanzó también al vocero presidencial, José Luis Gálvez. La Vicepresidencia le pidió explicar sus declaraciones sobre la suplencia y precisar si sus afirmaciones respondían a instrucciones de Paz, además de solicitar el fundamento jurídico de su posición.

Gálvez respondió que depende del presidente y que sus declaraciones forman parte de sus funciones de información pública. “El vicepresidente tiene un fuerte deseo de reconocimiento y de que le rindan pleitesía. Yo le muestro respeto”, afirmó, antes de defender su actuación como vocero del Gobierno.
La disputa ocurre además en un contexto político particularmente sensible, marcado por la eliminación de la subvención al diésel, protestas de sectores sociales y una creciente discusión sobre las medidas económicas adoptadas por la nueva Administración.
La situación ha abierto preguntas sobre los límites entre la ausencia física del presidente, la continuidad digital del ejercicio del poder y los mecanismos constitucionales de sucesión. El caso coloca en el centro del debate no solo la relación entre Paz y Lara, sino también la interpretación de las normas que regulan la continuidad del Ejecutivo.
Mientras Paz dirige reuniones desde Nueva York y prepara su participación en el debate general de Naciones Unidas, Lara cumple una agenda oficial en Paraguay y Ávila aparece como la figura llamada por la Vicepresidencia a asumir temporalmente el mando. La coincidencia de las tres situaciones ha convertido una cuestión jurídica en un pulso político e institucional de alto voltaje.
La controversia deberá resolverse sobre la base de la Constitución, las normas vigentes y los procedimientos formales de sucesión. Por ahora, las distintas autoridades sostienen interpretaciones contrapuestas sobre quién puede ejercer las atribuciones presidenciales durante la ausencia simultánea de Paz y Lara, dejando abierta una de las primeras disputas institucionales de peso de la nueva Administración boliviana.

