LA PAZ, 27 ago (El Libre Observador) — El 31 de agosto de 2024 marcará un antes y un después en el periodismo boliviano. Tras 34 años de presencia impresa, el diario La Razón, un referente informativo en Bolivia, publicará su última edición en papel y a partir de septiembre, este medio histórico se convertirá en una plataforma 100% digital, abrazando de lleno la era tecnológica.
La decisión, aunque anticipada por rumores, fue confirmada oficialmente por la directora del diario, Claudia Benavente, quien comunicó la noticia a sus colaboradores más cercanos.
Este cambio, que responde a una tendencia global y a una necesidad imperante de adaptarse a las nuevas dinámicas de consumo de información, también es el resultado de una crisis económica que ha golpeado duramente a la industria de los medios impresos en todo el mundo.
La Razón no es ajena a los desafíos que han enfrentado los medios tradicionales. Desde su adquisición por el empresario paraguayo-venezolano Carlos Gill Ramírez en 2009, el periódico ha visto una disminución en su circulación, atribuida en parte a su percepción de alineación con el gobierno de Evo Morales. Sin embargo, más allá de la política, la implacable crisis del papel, exacerbada por los costos crecientes y la caída global en las ventas de periódicos, ha forzado a este diario a cerrar su capítulo impreso.

Este no es el primer golpe duro que enfrenta el diario. En julio de 2020, en plena pandemia, La Razón se vio obligada a despedir a casi un centenar de trabajadores, un evento que fue ampliamente cubierto por la prensa debido a la abrupta naturaleza del recorte, realizado a través de la plataforma Zoom.
La justificación dada en su momento fueron «razones de fuerza mayor», un eufemismo que reflejaba las dificultades económicas que ya asomaban. Con esta transformación, La Razón sigue los pasos de otros medios bolivianos, como Página Siete, que en junio de 2023 también cerró su edición impresa.
El diario ahora se enfocará exclusivamente en su edición digital y su estación de radio, buscando mantener su relevancia en un entorno donde la inmediatez y la accesibilidad son claves.
El fin de la edición impresa de La Razón no solo representa el cierre de un capítulo en la historia del periodismo boliviano, sino también un símbolo de la inevitable transición hacia un futuro donde lo digital no es solo una opción, sino una necesidad. La Razón se despide de las rotativas, pero no de su compromiso con la información, prometiendo continuar su legado en el vasto y dinámico mundo digital.


