LA PAZ, 10 mar (El Libre Observador) – La tragedia golpea nuevamente a los barrios del sur de La Paz. Más de 80 familias fueron desalojadas en la zona de Codavisa, en las alturas de Chasquipampa, tras el deslizamiento de tierra ocurrido a las 6:30 de la mañana de este lunes.
Mientras tanto, en el municipio de Palca, la situación es aún más crítica: 40 viviendas están comprometidas, de las cuales 12 ya han colapsado, dejando a decenas de personas sin hogar.
El alcalde paceño Iván Arias explicó que el movimiento de tierra fue provocado por las intensas y persistentes lluvias de los últimos días, y advirtió que un nuevo episodio de precipitaciones podría generar otro desmoronamiento de gran magnitud.
“Solo permitimos el ingreso de las familias para que recuperen sus pertenencias en las zonas que no representan riesgo”, aseguró la autoridad.
UN DESASTRE EN EVOLUCIÓN
Las alertas siguen encendidas en la zona de desastre. Según Juan Pablo Palma, secretario municipal de Resiliencia, el área afectada cubre aproximadamente 30 hectáreas, comprendidas entre el río Kantutas y Apaña.
“Es un deslizamiento activo, y va a seguir evolucionando. Ojalá que no sea de magnitud o que sea menor de lo que se espera”, declaró Palma.

En la parte alta del municipio de Palca, la emergencia es aún mayor. El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, informó que la inestabilidad del terreno representa un peligro inminente para los habitantes. “La gente quiere ingresar a recuperar sus enseres, pero la zona es sumamente inestable y el riesgo es muy alto”, alertó.
Ante esta situación, 180 efectivos militares han sido desplegados en la zona para brindar seguridad y apoyar en la evacuación de las familias damnificadas.
Durante la mañana, el panorama fue desgarrador: familias enteras, con ayuda de los militares y funcionarios municipales, trasladaban muebles, frazadas, catres y otros enseres, tratando de rescatar lo poco que les queda.
TEMOR A NUEVOS DESLIZAMIENTOS
La incertidumbre domina a las familias afectadas. Las imágenes captadas por los medios muestran el drama de quienes han perdido su hogar, mientras las autoridades trabajan a contrarreloj para evitar más pérdidas materiales y humanas.
El riesgo de nuevos deslizamientos es alto y la amenaza de más lluvias en los próximos días preocupa tanto a los afectados como a las autoridades.
Mientras se habilitan albergues temporales, los damnificados claman por soluciones urgentes para evitar que el desastre se extienda aún más.


