SANTA CRUZ, 24 abr (El Libre Observador) – Un desenlace inesperado ha tenido el caso de Gissele Beltrán, la joven de 18 años que la noche del lunes asesinó e incineró a su padre en su vivienda en el Barrio Bibosi de la Pampa de la Isla, en la ciudad boliviana de Santa Cruz.
Tras dos días de investigación y detención, Beltrán decidió este miércoles someterse a un proceso abreviado, admitiendo su responsabilidad en el crimen. Esta decisión le ha valido una sentencia de 30 años de cárcel sin derecho a indulto, dictada por el Juzgado Primero de Instrucción en lo Penal.
Según las investigaciones, el crimen se produjo a raíz de una fuerte discusión entre padre e hija. Beltrán habría apuñalado a su progenitor, golpeado con una piedra y, finalmente, incinerado su cuerpo en el patio de la casa.

La primera hipótesis que manejó la Policía apuntaba a que la discusión se habría producido después de que el padre descubriera a su hija en intimidad con su novio. Sin embargo, esta teoría fue descartada en el transcurso de la investigación.
La noticia ha conmocionado a la comunidad cruceña, que se encuentra consternada por el brutal crimen y el desenlace del caso.
Se espera que en las próximas horas Gissele Beltrán sea trasladada al centro de reclusión donde cumplirá su condena.


