LA PAZ, 18 feb (El Libre Observador) – La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) informó este martes que los cultivos de coca en Bolivia aumentaron un 4% en 2023, alcanzando un total de 31.000 hectáreas.
La expansión, que se concentra principalmente en Los Yungas de La Paz, el Trópico de Cochabamba y el norte del departamento paceño, también ha impactado áreas protegidas, generando preocupación a nivel internacional.
La representante de la UNODC en Bolivia, Mónica Mendoza, presentó el informe de monitoreo anual, elaborado con apoyo del Ministerio de Gobierno.
Según los datos, el crecimiento de cultivos ha sido más pronunciado en el Trópico de Cochabamba, con un aumento del 6%, mientras que la provincia de Ichilo, en Santa Cruz, registró un incremento alarmante del 121%. En Los Yungas, la superficie sembrada subió un 2% y en el norte de La Paz, un 20%.
Uno de los puntos más críticos del informe es la presencia creciente de cultivos en áreas protegidas, donde la superficie de coca ilegal aumentó en 148 hectáreas, lo que representa un crecimiento del 34% en comparación con el año anterior.

BUSCAR ALTERNATIVAS SOSTENIBLES
Ante este panorama, la UNODC recomendó al gobierno boliviano reforzar las estrategias de control de los cultivos excedentarios para cumplir con el límite de 22.000 hectáreas establecido en la Ley General de la Coca.
Además, el organismo instó a diseñar alternativas sostenibles para los productores cocaleros, enfocadas en diversificación agroforestal y programas de desarrollo integral que permitan frenar la expansión sin afectar la economía de las comunidades.
Si bien el gobierno de Bolivia ha defendido el uso tradicional y medicinal de la hoja de coca, reconocido en la Constitución, el crecimiento de los cultivos en regiones estratégicas y en zonas protegidas plantea desafíos para el cumplimiento de compromisos internacionales en la lucha contra el narcotráfico.
El informe de la UNODC llega en un contexto de debates sobre el control de la producción cocalera en la región, donde Bolivia ha reducido su participación en el mercado mundial, pero aún enfrenta presiones para contener el avance de cultivos ilegales.
La respuesta del gobierno y la efectividad de las medidas de control serán claves en los próximos meses para evitar que la expansión continúe en 2024.


