LA PAZ, 10 mar (El Libre Observador) – La inflación en Bolivia ha tomado un ritmo acelerado en los primeros meses del año. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en febrero un incremento del 1,26%, elevando la inflación acumulada del 2025 al 3,24%. Esta cifra contrasta fuertemente con la registrada en el mismo periodo del año pasado, cuando la inflación apenas alcanzó el 0,28%.
El director del INE, Humberto Arandia, explicó que el encarecimiento de los alimentos y el transporte fueron los principales factores detrás de este incremento.
“Los productos que más han subido de precio son el tomate, con un aumento del 30%, la carne de res sin hueso, que se encareció en 3,4%, y el transporte urbano en ciudades como La Paz”, detalló la autoridad.
Más allá del acumulado de dos meses, el panorama inflacionario presenta cifras aún más preocupantes en el cálculo interanual. En los últimos 12 meses, la inflación ha alcanzado un 13,22%, reflejando el impacto de la crisis económica y la presión sobre los precios de los productos básicos.
El Gobierno boliviano proyectó una inflación del 7,5% para todo el 2025 en el Presupuesto General del Estado. Sin embargo, en solo dos meses, el país ya ha alcanzado casi la mitad de esa meta, lo que genera preocupación en analistas y sectores productivos.

FACTORES DE LA ESCALADA
El encarecimiento de los productos agrícolas responde a la crisis climática que afecta al país. Según el INE, las intensas lluvias han dificultado el transporte de alimentos a los mercados, provocando la escasez de productos como el tomate.
“Pese a que hay una producción importante, los cortes en los caminos han restringido el acceso a los mercados, elevando los precios”, explicó Arandia.
No obstante, también se han registrado reducciones en el precio de algunos bienes y servicios. La carne de pollo, la papa y el transporte interdepartamental mostraron una tendencia a la baja, lo que podría aliviar parcialmente el impacto inflacionario en los próximos meses.
El director del INE proyectó que la estabilidad en el clima podría favorecer la producción agrícola y contener la escalada de precios. “Si las condiciones climáticas se mantienen favorables, podríamos ver una reducción en los costos de los alimentos en los próximos meses”, aseguró.
A medida que Bolivia avanza en el 2025, el desafío para el Gobierno es equilibrar la oferta de productos y controlar la inflación sin generar impactos adversos en la economía y el poder adquisitivo de la población.


