LA PAZ, 21 nov (El Libre Observador) – Una tragedia conmociona a la ciudad boliviana de Oruro tras la lamentable muerte de cuatro personas debido a la inhalación de gases tóxicos dentro de una ‘bomba elevadora’ de aguas residuales, gestionada por la Alcaldía local.
Entre los fallecidos se encuentra Jaime Ballesteros, de 67 años, quien fungía como inspector de la obra y tenía a su cargo 30 obreros. A pesar de no ingresar al pozo, intentó auxiliar a sus compañeros, resbalando y perdiendo la vida en el intento de salvar a un amigo que actualmente se encuentra hospitalizado.
Otro de los afectados fue Eduardo Cayó, de 34 años, quien trabajaba en la Alcaldía para mantener a su esposa y una hija de 8 años. Según sus familiares, carecía del equipamiento de seguridad adecuado.

Paulino Magne Santos, de 48 años y padre de cuatro hijos, todos menores, también se encontraba entre los fallecidos, dejando a su familia en una difícil situación.
La cuarta víctima, Benjamín Mejía, de 24 años y estudiante de mecánica automotriz en la Universidad Técnica de Oruro (UTO), perdió la vida mientras intentaba salvar a su padre de las aguas residuales tóxicas.
Los tres obreros municipales y el familiar de uno de ellos que murieron intoxicados recibirán distintos tipos de sepultura. Mientras tanto, tres sobrevivientes reciben atención médica en hospitales locales.
La Fiscalía ha iniciado una investigación sobre este trágico suceso bajo la sospecha de homicidio culposo.
El fiscal Aldo Morales indicó que se convocará a testigos, responsables de la planta y autoridades encargadas de proveer el equipamiento necesario para el trabajo en el lugar.
El fiscal hizo hincapié en que, al momento del rescate, ninguno de los fallecidos portaba los equipos de bioseguridad pertinentes, lo que ha desatado una preocupación mayor sobre las condiciones laborales y las medidas de seguridad en estos entornos de trabajo.

