ORURO, 3 feb (El Libre Observador) – Bajo el vibrante cielo de Bolivia, la majestuosidad del Carnaval de Oruro, reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, se abrió este sábado con el tradicional festival cultural de bandas que marca el inicio de carnaval en el país.
Más de 6.000 músicos tomaron el escenario, sumergiendo a los espectadores en la riqueza de las melodías nacionales y marcando el comienzo de la vigésima segunda edición del Festival de Bandas de Oruro.
Este año, la dirección del festival estuvo en manos de cinco talentosos directores de bandas, encabezados por Walter Alegría, Saúl Flores, Vanessa Zenteno, Ramiro Zuna y Mario Medina. Juntos, llevaron a cabo una experiencia musical inédita que no solo celebró la diversidad cultural, sino que también rindió homenaje a la unidad del país en medio de desafíos políticos significativos.
Ramiro Zuna, director destacado, compartió la visión detrás de esta versión del Festival de Bandas, enfocada en matizar piezas musicales y bailes típicos de cada departamento. Este gesto no solo elevó la esencia festiva, sino que también sirvió como acto de solidaridad hacia una nación enfrentando dificultades políticas profundas.

«Con este festival de bandas, estamos inaugurando el Carnaval de Oruro, el más representativo de Bolivia, que ostenta la denominación de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad desde 2001, según la UNESCO», declaró Zuna a los periodistas, destacando la trascendencia cultural del evento.
Ataviados con trajes que simbolizan la rica diversidad de la bandera boliviana y los colores distintivos de cada departamento, los más de 6.000 músicos provenientes de 84 bandas cautivaron al público durante horas con variadas y emotivas melodías.
En un giro significativo respecto a ediciones anteriores, se optó por prescindir de la participación de grupos musicales folklóricos y conocidos cantantes, enfocándose exclusivamente en el sonido auténtico de los instrumentos musicales de la banda. Esta decisión revitalizó la esencia del festival, preservando la autenticidad de la experiencia musical.

Franklin Challapa, presidente de la Federación Departamental de Bandas de Músicos Profesionales de Oruro (Fedbampo), aseguró que el festival se llevó a cabo a pesar de los bloqueos de caminos, destacando la importancia de promover la cultura a través de la música.
«Estamos promoviendo nuestra cultura a través de la música interpretada por las bandas», afirmó Challapa, instando a la unidad del país y solicitando a los actores políticos permitir la reactivación económica, ya que la entrada del Carnaval mueve millones de dólares en la ciudad de Oruro.
En definitiva, el Festival de Bandas de Oruro no solo marcó el inicio del Carnaval 2024, sino que se erigió como un símbolo de resiliencia cultural y unidad en medio de desafíos políticos. La música, en su máxima expresión, resonó como un llamado a la celebración y la esperanza en la vibrante ciudad de Oruro.


