LA PAZ, 3 dic (El Libre Observador) — En un clima político marcado por la polarización y un proceso electoral disputado hasta el balotaje, un informe reciente de Bolivia Verifica reveló un patrón sostenido de desinformación que atravesó ambas vueltas de la campaña que concluyó con la victoria de Rodrigo Paz y Edmand Lara.
El estudio, que analizó 40 discursos y contenidos difundidos por actores políticos y medios nacionales, señala dos epicentros claros de información falsa, la emisora cocalera Radio Kawsachun Coca (RKC), durante la primera vuelta, y el actual vicepresidente, Edmand Lara, en el balotaje.
El hallazgo llega en un momento clave para Bolivia, inmersa en una transición institucional delicada y un paisaje mediático fragmentado, donde el acceso a información fiable se ha convertido en un bien escaso.
En este contexto, el trabajo de verificación adquiere un valor político y social inédito, al poner bajo la lupa a actores con amplia capacidad de influencia.
La primera vuelta y el poder amplificador de un medio afín al evismo
Durante la primera fase de la campaña, Bolivia Verifica examinó 28 discursos y piezas informativas, identificando que cuatro de ellos —todos catalogados como falsos— fueron amplificados por RKC, emisora vinculada históricamente al sector cocalero y al expresidente Evo Morales.
Entre los contenidos difundidos figuraban una imagen manipulada que usurpaba el perfil del empresario Marcelo Claure, un video grabado en Nepal presentado como protesta en Cochabamba, una presunta denuncia policial contra el gobierno de Luis Arce que nunca existió y una encuesta apócrifa atribuida a Atlas Electoral que colocaba a Morales en primer lugar.
La gravedad de estos episodios, subraya la organización, radica en la naturaleza del medio que los emitió. RKC no es una página anónima ni una cuenta marginal, sino un medio legalmente establecido que goza de un nivel de credibilidad superior.
Esa posición, sostiene Bolivia Verifica, convierte la difusión de falsedades en un acto de responsabilidad mayor, pues explota la confianza del público y multiplica el alcance del contenido engañoso.

Segunda vuelta: el vicepresidente Lara bajo escrutinio
El foco se desplazó durante la segunda vuelta. Del total de 12 discursos analizados en esta fase, cuatro correspondieron al vicepresidente Edmand Lara, quien —según el informe— concentró la mayoría de afirmaciones falsas durante el debate vicepresidencial.
Lara negó públicamente que su candidatura hubiera propuesto el recorte del subsidio a los combustibles, el control de las redes sociales y la polémica frase en la que aseguraba que tendría más poder que su compañero de fórmula, Rodrigo Paz. Las verificaciones demostraron que todas estas afirmaciones sí habían sido pronunciadas o planteadas previamente.
El vicepresidente también incurrió en un error factual al presentar como propuesta propia la transmisión completa y en vivo de las sesiones de la Asamblea Legislativa Plurinacional, un procedimiento que ya estaba en marcha antes de su llegada al cargo.
Un ecosistema político debilitado por la desinformación
A lo largo de la última década, Bolivia ha experimentado una creciente confrontación dentro del espacio político y mediático, donde las lealtades partidarias suelen dominar sobre los principios profesionales del periodismo. Este fenómeno se intensifica en coyunturas electorales, cuando la disputa por el relato se convierte en arma estratégica.
Bolivia Verifica intenta ocupar un lugar intermedio en ese escenario: el de un árbitro técnico que somete a contrastación digital, documental y testimonial cada afirmación pública, recogiendo también la versión de quienes emitieron los datos erróneos. La organización recalca que su objetivo central no es sancionar sino transparentar, garantizando a la ciudadanía un mínimo de certeza frente a un flujo constante de versiones contradictorias.
En un país donde los medios tradicionales compiten con redes sociales altamente politizadas y donde figuras públicas se mueven con destreza en la frontera entre opinión y afirmación factual, la verificación se convierte en un mecanismo esencial para preservar la integridad del debate democrático.
El informe recién publicado demuestra que la desinformación en Bolivia no proviene únicamente de actores marginales o cuentas apócrifas, sino también de instituciones y figuras con audiencia masiva y legitimidad política. Un recordatorio contundente de que, en tiempos electorales, la lucha por la verdad se libra tanto en las urnas como en el ecosistema digital.


