LA PAZ, 26 nov (El Libre Observador) — En un llamado que busca trascender los actos conmemorativos del 25 de noviembre, la Organización de las Naciones Unidas en Bolivia alertó este martes sobre la expansión acelerada de la violencia digital contra mujeres y niñas, un fenómeno que “se intensifica a escala mundial” y que sigue avanzando sin la protección jurídica necesaria.
La declaración se enmarca en los 16 días de activismo contra la violencia de género y en la campaña global ÚNETE, que este año exige que la tecnología sea un instrumento para la igualdad, no un vehículo de daño y discriminación.
La ONU advierte que las agresiones digitales ya adoptan múltiples rostros: acoso en línea, ciberacecho, doxeo, difusión no consentida de imágenes íntimas, deepfakes y campañas de desinformación de carácter sexista. Estas prácticas, señala el organismo, buscan “silenciar, intimidar y controlar” a mujeres y niñas en distintas fases de su vida, impulsadas por el anonimato, vacíos normativos y el uso malintencionado de tecnologías como la inteligencia artificial.
Las cifras globales ilustran la magnitud del problema: el 73% de las mujeres en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia digital, según la UNESCO. A ello se suma que menos del 40% de los países cuentan con leyes que protegen del ciberacoso o el ciberacecho, de acuerdo con el Banco Mundial, dejando a millones de mujeres sin amparo legal ante delitos que ocurren en segundos y se expanden con gran alcance.
El impacto es aún más profundo en niñas y adolescentes, quienes experimentan estas agresiones en etapas críticas de formación emocional e identidad. Pero también golpea con especial fuerza a mujeres en posiciones de liderazgo. Periodistas, políticas, empresarias y defensoras de derechos humanos enfrentan ataques coordinados, deepfakes sexualizados y campañas de desinformación que intentan excluirlas de los espacios digitales —y, en no pocos casos, de la vida pública—. A nivel global, una de cada cuatro periodistas reporta amenazas de violencia física en línea, incluidas amenazas de muerte.
Aunque persisten brechas significativas, la ONU reconoce avances puntuales en países como Bolivia, que ha incorporado reformas en la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia. Sin embargo, los esfuerzos globales siguen siendo insuficientes: hasta 2025, 117 países reportaron iniciativas para enfrentar la violencia digital, pero la mayoría continúa siendo fragmentada y no responde a la naturaleza transnacional del problema.

Los sistemas judiciales, añade el organismo, siguen sin estar preparados para investigar estos delitos; las denuncias son escasas y las plataformas tecnológicas rara vez son responsables ante los abusos cometidos mediante inteligencia artificial o herramientas de manipulación digital.
Para revertir esta tendencia, ONU Bolivia enumeró una serie de acciones urgentes: fortalecer los marcos legislativos con presupuestos suficientes y mecanismos de rendición de cuentas; invertir en prevención, alfabetización digital y programas que aborden las normas sociales de desigualdad; y desarrollar servicios de atención centrados en las sobrevivientes que garanticen protección y acceso a la justicia. También exigió al sector tecnológico asumir responsabilidades concretas a través de moderación de contenidos, transparencia algorítmica y respuestas ágiles ante denuncias.
“Hasta que el espacio digital sea seguro para todas las mujeres y niñas, la igualdad real seguirá siendo inalcanzable”, subrayó el organismo, que reafirmó su compromiso con la construcción de entornos digitales inclusivos, seguros y libres de violencia.

