LA PAZ, 12 mar (El Libre Observador) – En medio del desabastecimiento de carburantes, el presidente Luis Arce Catacora rompió el silencio la noche del miércoles con un mensaje a la nación, en el que descartó la devaluación del boliviano, la eliminación de subsidios y su renuncia, al tiempo de presentar un paquete de 10 medidas de emergencia para hacer frente a la crisis de combustibles.
Desde la Casa Grande del Pueblo, y acompañado por su gabinete de ministros, Arce rechazó las acusaciones sobre un colapso económico y atribuyó la crisis a un problema transitorio de liquidez en dólares, generado, según él, por la demora en la aprobación de créditos externos en la Asamblea Legislativa.
“No vamos a tomar medidas como la devaluación ni eliminar la subvención, porque eso no resuelve el problema. El problema que enfrenta el país es muy simple: la falta de liquidez en dólares, que es transitoria”, insistió el mandatario.
La escasez de combustibles no solo afecta a los conductores. El sector agropecuario enfrenta pérdidas debido a la falta de diésel para maquinaria agrícola, mientras que el transporte público opera con restricciones, afectando la movilidad de miles de ciudadanos. En mercados y supermercados, la preocupación por una posible interrupción en la distribución de alimentos crece.
El sistema educativo tampoco escapa a la crisis. El gobierno contempla la implementación de clases virtuales en varias ciudades, una medida similar a la aplicada durante la pandemia.
Mientras tanto, la incertidumbre golpea al mercado cambiario paralelo. La falta de divisas ha disparado el tipo de cambio en el mercado negro, mientras economistas advierten sobre el riesgo de un deterioro en las Reservas Internacionales Netas (RIN) si no se encuentra una solución a corto plazo.

CRITICA BLOQUEO POLÍTICO Y NO RENUNCIARÁ
El presidente Arce responsabilizó directamente a los legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS), afines a Evo Morales, así como a los partidos opositores Comunidad Ciudadana (CC) y Creemos, por la demora en la aprobación de créditos externos por más de 1.600 millones de dólares, fondos que, según el Ejecutivo, permitirían oxigenar la economía y financiar la compra de combustibles.
«Nosotros no estamos pidiendo limosna. Nosotros no estamos pidiendo más que los créditos que el Estado puede pagar», afirmó Arce, al tiempo que descartó un posible pedido de auxilio al Fondo Monetario Internacional (FMI), como han sugerido algunos sectores de la oposición.
Asimismo, fue enfático al rechazar rumores sobre una posible renuncia. «No voy a dimitir. Fui elegido por el voto del pueblo en 2020 y voy a seguir trabajando para resolver los problemas que enfrenta el país», aseveró.

EL PLAN DE 10 MEDIDAS
Para contener la crisis y garantizar el abastecimiento, el gobierno anunció 10 medidas clave, que buscan priorizar el suministro de carburantes y optimizar su distribución:
Reducción del parque automotor del transporte público al 50%, para optimizar el consumo de combustibles.
Incremento de la dotación de carburantes a estaciones de servicio, del 50% al 80%.
Lanzamiento de una aplicación móvil, donde los ciudadanos podrán verificar qué estaciones tienen combustible disponible.
Priorización del abastecimiento para el sector agropecuario y el transporte público.
Ampliación del horario de atención del teleférico en La Paz, que operará de 5:00 a 23:00.
Implementación de horario continuo y teletrabajo para empleados públicos y privados en las capitales del país y en El Alto.
Clases virtuales en las ciudades más afectadas, según la evaluación de los Servicios Departamentales de Educación.
Asignación de estaciones de servicio específicas para el transporte público, para evitar el colapso en la distribución.
Garantía de abastecimiento de combustible para hospitales, servicios básicos y emergencias.
Refuerzo de controles en fronteras y estaciones de servicio, con despliegue de efectivos militares para evitar el contrabando de carburantes.

¿ALIVIO O MEDIDAS INSUFICIENTES?
Si bien el gobierno sostiene que estas medidas ayudarán a mitigar la crisis, los ciudadanos siguen inquietos. En los surtidores, muchos dudan de que la distribución de combustibles pueda normalizarse pronto. El desabastecimiento ha dado paso a un mercado negro, donde la gasolina y el diésel se venden a precios exorbitantes.
El empresariado y sectores productivos han advertido que, si la crisis se prolonga, la inflación y la paralización de actividades podrían convertirse en un problema mayor. La Cámara Nacional de Industrias ha pedido al gobierno medidas más estructurales para garantizar el acceso a divisas, mientras que economistas alertan sobre la posibilidad de un ajuste inevitable en el mercado cambiario.
Mientras tanto, la tensión política se mantiene. Los enfrentamientos dentro del MAS entre el ala de Arce y la facción de Evo Morales complican aún más la situación. Con la oposición exigiendo cambios en la política económica y el oficialismo buscando culpables, Bolivia sigue a la espera de soluciones concretas.
El panorama sigue siendo incierto. El tiempo dirá si las medidas anunciadas por Arce logran calmar la crisis o si el país deberá prepararse para un escenario aún más complicado.

