LA PAZ, 23 dic (El Libre Observador) — En una declaración que marca un giro crucial en el panorama político boliviano, el presidente Luis Arce anunció este lunes que serán las organizaciones sociales las encargadas de decidir si su nombre estará en la boleta electoral para las presidenciales de 2025.
Desde la Casa Grande del Pueblo, el mandatario enfatizó su disciplina como militante del Movimiento al Socialismo (MAS), dejando claro que acatará las decisiones orgánicas del partido.
“Nosotros, como militantes, nos vamos a someter a lo que se decida. No podemos decir si seré candidato, eso lo deciden las organizaciones sociales”, afirmó Arce, subrayando la importancia de los estatutos internos del MAS, que otorgan a las organizaciones sociales un rol determinante en la definición de candidaturas.
El actual escenario político es diametralmente opuesto al de 2020, cuando Arce contó con el respaldo directo de Evo Morales para liderar la candidatura del MAS, logrando un contundente 55% de los votos. Hoy, la relación entre ambos líderes está marcada por tensiones y acusaciones cruzadas, reflejando una profunda división interna en el partido oficialista.

Arce enfatizó que el MAS “entrará con seguridad en la carrera electoral”, y destacó que el partido ha retornado a sus “verdaderos dueños”: las organizaciones sociales. Estas serán las encargadas de decidir no solo la candidatura presidencial, sino también las listas de senadores y diputados, en un ampliado que deberá ser convocado por la dirección nacional del MAS.
Mientras el oficialismo define su rumbo, la oposición boliviana busca consolidar un frente unido para enfrentar al MAS. El 18 de diciembre, figuras como los expresidentes Carlos Mesa y Jorge “Tuto” Quiroga, junto al empresario Samuel Doria Medina y un representante del gobernador cruceño Luis Fernando Camacho, firmaron un acuerdo para presentar una candidatura única en 2025.
Este pacto pretende acabar con casi dos décadas de hegemonía política liderada por el MAS, unificando a las principales corrientes opositoras bajo un solo estandarte. El acuerdo, según sus firmantes, busca garantizar la representación de todos los sectores democráticos del país en la contienda electoral.

Con las elecciones de 2025 en el horizonte, Bolivia se encuentra en un punto de inflexión. Por un lado, el MAS enfrenta el reto de superar las fracturas internas y consolidar su candidatura, mientras que, por el otro, la oposición busca capitalizar la división del oficialismo para poner fin a su prolongada hegemonía.
El anuncio de Arce de someter su futuro político a las organizaciones sociales refuerza su imagen de disciplina partidaria, pero también deja en evidencia las tensiones internas del MAS. Mientras tanto, la unidad opositora plantea un desafío significativo para un partido que, pese a sus divisiones, ha demostrado una capacidad de resiliencia a lo largo de los años.
La contienda de 2025 promete ser un reflejo del pulso político en Bolivia: un duelo entre la tradición de las organizaciones sociales y un renovado esfuerzo opositor por capturar el voto popular.


