LA PAZ, 22 ago (El Libre Observador) — El mapa político de Bolivia se estrecha tras las recientes elecciones. Dos partidos históricos, Unión Cívica Solidaridad (UCS) y Acción Democrática Nacionalista (ADN), perderán su personería jurídica al no superar el 3% de votos válidos, mientras que el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) logró conservar su registro con un resultado ajustado que refleja tanto desgaste como persistencia en la arena política.
El anuncio fue confirmado por el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Tahuichi Tahuichi Quispe, quien detalló que la UCS alcanzó apenas un 1,67% de votación, mientras que la ADN obtuvo un 1,45%. “Ninguno de los dos ha logrado rebasar el 3% de los votos válidos. Por tanto, pierden su personería jurídica”, afirmó el funcionario, precisando que la medida será oficializada el próximo martes, cuando se entreguen los resultados finales del cómputo nacional.
La consecuencia es inmediata: tanto UCS como ADN dejarán de existir como fuerzas legales, perderán su registro y quedarán inhabilitados para participar en futuros procesos electorales, tanto nacionales como subnacionales. De acuerdo con el TSE, esta sanción también alcanza a las alianzas que formaban parte de dichas organizaciones, lo que supone un golpe mayor al ya reducido espectro de partidos que sobreviven en la política boliviana.
La pérdida de la personería no es un hecho menor en el sistema electoral boliviano. Desde la reforma de principios de los años 2000, la normativa obliga a los partidos a superar un umbral mínimo del 3% de los votos válidos para mantener su existencia legal. La medida busca evitar la proliferación de “siglas testimoniales”, pero también ha reducido el espacio para expresiones políticas pequeñas, reforzando la presencia de bloques dominantes.

En este escenario, el MAS, la fuerza que gobierna Bolivia desde 2006 y que atravesó una crisis interna tras la ruptura entre Evo Morales y el presidente Luis Arce, consiguió salvar su registro con resultados que rozaron ese umbral. Para analistas locales, este hecho constituye una señal de alerta sobre la erosión de su caudal electoral, aunque también demuestra la resiliencia de una maquinaria política que, pese a divisiones y críticas, aún logra conservar presencia nacional.
El desenlace electoral tiene además un trasfondo simbólico: ADN y UCS, aunque relegados desde hace más de una década, representaban tradiciones políticas con peso en la transición democrática. ADN, fundada por el expresidente Hugo Banzer Suárez, fue protagonista en la configuración de gobiernos de coalición en los años noventa. UCS, liderada por el empresario Max Fernández hasta su muerte en 1995, se convirtió en su momento en una alternativa populista urbana. Hoy, ambas siglas desaparecen formalmente del escenario político boliviano.
La desaparición de estas fuerzas coincide con un proceso de concentración del voto entre un reducido grupo de organizaciones que compiten por capitalizar el descontento social y la fragmentación interna del oficialismo. El debilitamiento del sistema de partidos, advierten expertos, puede acentuar la polarización política en un país que se prepara para encarar nuevas batallas electorales en medio de crisis económicas, tensiones sociales y la conmemoración de su Bicentenario en 2025.
Para el TSE, la aplicación estricta de la regla del 3% es una señal de institucionalidad. Sin embargo, el trasfondo político apunta a una democracia cada vez más marcada por la concentración del poder y la dificultad de que surjan alternativas sólidas al oficialismo y a las fuerzas tradicionales.


