LA PAZ, 21 ago (El Libre Observador) — Bolivia se alineó este viernes con la propuesta de crear un fondo regional destinado a salvar la Amazonía, en el marco de la Cumbre de Bogotá que reunió a mandatarios y delegaciones de varios países amazónicos. El encuentro, convocado por Colombia, buscó reforzar un frente común frente al deterioro ambiental, los incendios forestales y las crecientes presiones extractivas sobre la mayor selva tropical del planeta.
El gobierno boliviano defendió la iniciativa como un instrumento financiero de alcance regional que permitiría canalizar recursos de cooperación internacional y destinar fondos a proyectos de conservación, mitigación del cambio climático y desarrollo sostenible en comunidades amazónicas. Para La Paz, el mecanismo debe estar bajo control de los propios países amazónicos y no supeditado a agendas externas.
“La Amazonía es un bien común de la humanidad, pero también es un territorio de pueblos que necesitan desarrollo con justicia social. No puede ser solo un santuario para otros, mientras nuestras comunidades siguen en la pobreza”, señaló un portavoz de la delegación boliviana.
El respaldo boliviano llega en un contexto de presiones internacionales para frenar la deforestación, así como de crecientes críticas a la gestión interna de los recursos forestales. Bolivia, que alberga cerca del 6 % de la Amazonía, ha sufrido en los últimos años algunos de los incendios más devastadores de la región, especialmente en la Chiquitanía y el norte del país. La combinación de chaqueos agrícolas, sequías prolongadas y expansión ganadera ha puesto en jaque la capacidad del Estado para preservar sus bosques.

La propuesta del fondo busca replicar experiencias como el Fondo Amazonía de Brasil, nutrido principalmente por aportes internacionales, pero bajo un formato regional que involucre a los ocho países que integran la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). El objetivo, según la declaración de Bogotá, es movilizar capital internacional sin comprometer la soberanía de los Estados amazónicos.
Expertos consideran que el apoyo de Bolivia reviste un peso simbólico y político particular. El país, gobernado por Luis Arce, ha defendido en foros internacionales el concepto del Vivir Bien, un modelo que pretende equilibrar desarrollo económico y respeto a la naturaleza. Sin embargo, su política interna ha sido cuestionada por la autorización de quemas controladas y la apertura de nuevas fronteras agrícolas.
La Amazonía boliviana enfrenta además desafíos sociales y económicos: migración interna, presión de cultivos de coca, avance de carreteras y asentamientos. En este marco, el respaldo a un fondo regional refleja un intento de La Paz por reconciliar su discurso ambientalista con las exigencias de financiamiento para el desarrollo.
La Cumbre de Bogotá insistió en que el éxito del fondo dependerá de la voluntad política de los Estados y de la confianza de la comunidad internacional. Países europeos, junto a organismos multilaterales, han manifestado interés en contribuir siempre que existan garantías de transparencia y trazabilidad en el uso de los recursos.
Con el respaldo boliviano, la iniciativa gana terreno como una de las apuestas más ambiciosas para frenar el deterioro de la selva tropical en un momento clave. El desafío, advierten analistas, será conciliar la urgencia climática global con la realidad socioeconómica de millones de habitantes amazónicos, en países donde la explotación de la tierra y los recursos naturales sigue siendo motor de subsistencia y crecimiento.


