LA PAZ, 15 nov (El Libre Observador) — Por primera vez en más de dos décadas, Bolivia podría contar con debates electorales obligatorios si prospera una iniciativa del Tribunal Supremo Electoral (TSE). El proyecto, remitido a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), busca reformar la Ley del Régimen Electoral (Ley 026) para instaurar debates públicos y obligatorios entre los candidatos a la Presidencia, Vicepresidencia y otros cargos de elección popular.
La vocal del TSE y promotora del proyecto, Nancy Gutiérrez, explicó que la propuesta pretende crear un espacio de confrontación democrática de ideas que fortalezca el derecho al voto informado.
“Este proyecto no solo es una herramienta electoral, es un mecanismo para la deliberación programática que permitirá a la ciudadanía evaluar propuestas en temas de interés nacional y local”, afirmó Gutiérrez en conferencia de prensa.
La última vez que Bolivia fue testigo de un debate electoral presidencial “cara a cara” fue en 2002, durante las elecciones que llevaron a la presidencia a Gonzalo Sánchez de Lozada.
Desde entonces, los procesos electorales han carecido de este elemento clave, especialmente durante los mandatos del Movimiento Al Socialismo (MAS), que no participó en debates formales desde su primera victoria en 2005.

El proyecto establece que los debates sean organizados por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) y transmitidos gratuitamente por los medios estatales, con señal disponible para los medios privados. Este formato garantizaría acceso masivo y equidad en la difusión de las propuestas, promoviendo un debate inclusivo en el que cada candidato defienda su plan de gobierno y sus posiciones ideológicas.
CLAVES DE LA PROPUESTA
– Obligatoriedad y público objetivo: Todos los candidatos deben participar, bajo pena de sanciones aún no especificadas.
– Calendario de debates: Se realizarían entre 15 y 5 días antes de las elecciones, con un nuevo debate en caso de segunda vuelta dentro de los 10 días previos a la votación.
– Formato accesible: Transmisión gratuita en medios estatales y privados para asegurar una cobertura nacional y promover el acceso equitativo.
El TSE no solo enfrenta el reto técnico de organizar debates masivos, sino también la resistencia política. En un país donde los discursos polarizados suelen dominar las campañas, la implementación de esta ley obligaría a los líderes políticos a exponer sus propuestas con claridad y a enfrentarse a cuestionamientos directos.

Para los ciudadanos, los debates representan una oportunidad de evaluar de manera comparativa a los candidatos y exigir rendición de cuentas. Según analistas, la medida podría incidir en la percepción pública, especialmente en contextos donde los indecisos suelen definir el resultado de los comicios.
Si bien el camino legislativo aún es incierto, el proyecto pone sobre la mesa un tema fundamental para el fortalecimiento de la democracia boliviana. “Esperamos que este debate, que no es solo electoral sino también institucional, sea tomado con la seriedad que merece en la Asamblea Legislativa”, enfatizó Gutiérrez.
Con una historia marcada por la ausencia de debates presidenciales, Bolivia podría estar a las puertas de una nueva era democrática, donde la confrontación de ideas no solo sea una opción, sino una obligación.


