LA PAZ, 21 oct (El Libre Observador) — En un país acostumbrado a que las elecciones sean sinónimo de desconfianza y polarización, la segunda vuelta presidencial del domingo en Bolivia se desarrolló con una inusual normalidad. Las misiones de observación de la Unión Europea (UE) y de la Organización de Estados Americanos (OEA) coincidieron en calificar el proceso como transparente, pacífico y técnicamente confiable, una afirmación que devuelve al país una cuota de credibilidad electoral perdida en los últimos años.
El informe de la Misión de la UE, liderada por el exministro croata Davor Ivo Stier, destacó que el Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre) operó sin interrupciones ni irregularidades. “Podemos decir con información de primera mano que el sistema funcionó de manera eficaz, sin cortes, y que existe plena confianza en los resultados”, aseguró Stier en conferencia de prensa en La Paz.
La misión europea desplegó 120 observadores en los nueve departamentos del país, que constataron una jornada “pacífica y ordenada”, con incidentes menores que no afectaron el desarrollo de la votación. Según el informe, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) publicó los resultados preliminares antes de las ocho de la noche, cuando ya se había procesado más del 98% de las actas, lo que evidenció la eficiencia del sistema.
La Unión Europea felicitó oficialmente al ganador, Rodrigo Paz Pereira, quien obtuvo el 54% de los votos frente al 45% del expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, y expresó su disposición a trabajar con el nuevo Gobierno en áreas de cooperación y desarrollo sostenible. “Bolivia y la UE comparten un compromiso con la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho”, señaló el bloque europeo en un comunicado que acompañó el balance técnico.

Por su parte, la Misión de Observación de la OEA, encabezada por un equipo técnico regional, coincidió en que los comicios se realizaron “con normalidad, sin incidentes significativos ni afectaciones al sistema de resultados”. La organización destacó la puntual instalación de las mesas, la labor de los jurados electorales y el comportamiento cívico de la ciudadanía, tanto dentro como fuera del país.
Sin embargo, el informe preliminar del organismo hemisférico introdujo una alerta: la desinformación digital y el uso de inteligencia artificial se consolidaron como las principales amenazas para los procesos democráticos. La misión documentó la circulación de fotomontajes, audios y videos manipulados, así como la proliferación de noticias falsas y mensajes fabricados para erosionar la confianza pública.
“La guerra sucia fue más intensa en la segunda vuelta que en la primera”, concluye el texto, que recomienda fortalecer la educación digital y crear unidades especializadas dentro del órgano electoral para detectar y neutralizar contenidos falsos o generados con inteligencia artificial.
Aun así, tanto la UE como la OEA coincidieron en que el proceso boliviano fue un ejemplo de normalidad democrática, una rareza en una región sacudida por la crispación política. El país andino, que en la última década fue escenario de crisis postelectorales y denuncias de fraude, parece haber recuperado un grado de confianza institucional que muchos consideraban perdido.
El nuevo presidente electo, Rodrigo Paz Pereira, hijo del exmandatario Jaime Paz Zamora, asumirá el 8 de noviembre con el reto de sacar a Bolivia de una crisis económica que ha erosionado las reservas y la liquidez, pero con el respaldo de un proceso electoral que —por primera vez en mucho tiempo— ha sido reconocido por todos los observadores internacionales como limpio y legítimo.
“La democracia boliviana ha respirado aliviada”, comentó un diplomático europeo en La Paz, tras la publicación de los informes. “Ahora el desafío es que ese aire fresco dure más que una elección”.


