TARIJA, 12 feb (El Libre Observador) – En un nuevo capítulo de la prolongada confrontación jurídica política, la justicia boliviana ha emitido una nueva orden de aprehensión contra el expresidente Evo Morales, luego del rechazo definitivo de la apelación interpuesta por sus abogados ante la Sala Penal Primera del Tribunal de Justicia de Tarija.
El juzgado tarijeño, adscrito al Departamento de Instrucción Penal Anticorrupción y Contra la Violencia Hacia las Mujeres 5° de Tarija, firmó la orden el pasado 11 de febrero de 2025. En el documento judicial, el juez Nelson Rocabado instruye a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) a proceder con la captura de Juan Evo Morales Ayma, identificado con la CI. 2763595.
Esta medida se dicta en el marco de investigaciones por delitos de trata de personas y estupro, vinculados a hechos ocurridos durante su mandato.
El contexto se agravó tras la declaración, el 27 de enero, de inadmisibilidad del recurso de apelación incidental presentado por el abogado del expresidente. La resolución, que no admite recurso posterior, obliga al juez de origen a emitir el mandamiento de aprehensión, reafirmando así el procedimiento iniciado contra Morales. Asimismo, la Fiscalía de Tarija prosigue con la investigación relacionada con su vínculo con Cindy Saraí V.P., cuando ella era menor de edad, y de la cual nació una hija durante su presidencia en 2016.
El fiscal general del Estado, Roger Mariaca, explicó que la resolución judicial –y el auto interlocutorio que declaró a Morales en rebeldía en primera instancia– dejan sin duda la obligación de ejecutar el arresto.

«Al haber quedado resuelta la apelación, corresponde que la autoridad jurisdiccional determine lo que establece el procedimiento penal, incluyendo el mandamiento de aprehensión y de arraigo», aseveró Mariaca, señalando además que, de ser necesario, un fiscal intervendrá en operaciones de allanamiento, mientras que la labor operativa recaerá en la inteligencia y la Policía.
El expresidente, quien fue declarado rebelde tras no presentarse a declarar por segunda ocasión el pasado 10 de enero, se encuentra actualmente atrincherado en su bastión político en el Chapare, en Cochabamba. Allí, Morales cuenta con el respaldo de cientos de cocaleros, quienes han advertido sobre la posibilidad de una convulsión social en caso de que se lleve a cabo su detención.
Mientras tanto, el Gobierno asegura que la captura se efectuará «en el momento y lugar precisos» para evitar enfrentamientos violentos.
El ministro de Gobierno, Carlos Eduardo del Castillo, confirmó que ya se cuenta con una «orden de operaciones» lista para ejecutar la aprehensión, pero enfatizó que se aguarda la coyuntura adecuada para dar cumplimiento a la justicia sin poner en riesgo vidas humanas.


