COCHABAMBA, 19 feb (El Libre Observador) — Tras varias semanas fuera del foco público, el expresidente boliviano Evo Morales reapareció este jueves en el trópico de Cochabamba, su reducto político, para relanzar la estrategia electoral de su bloque, el denominado “evismo”, que participará en las elecciones subnacionales del 22 de marzo mediante alianzas en seis de los nueve departamentos del país.
En un acto multitudinario en el estadio Hugo Chávez de Chimoré, Morales proclamó a candidatos a gobernaciones y alcaldías y aseguró que su corriente política logró articular acuerdos regionales pese a lo que calificó como “persecuciones y amenazas” contra partidos dispuestos a prestar su sigla electoral.
“A los partidos que querían prestarnos sigla para la candidatura de ‘Evo Pueblo’ los han perseguido y los han amenazado. Solo tenemos candidatos en seis departamentos”, afirmó el exmandatario ante simpatizantes y dirigentes sociales.
Morales precisó que el evismo no logró consolidar alianzas en Pando, Beni y La Paz, donde –según dijo– las presiones políticas impidieron cerrar acuerdos formales.

No obstante, subrayó que su movimiento mantiene presencia territorial y aspira a conquistar alcaldías, asambleas departamentales e incluso gobernaciones bajo el paraguas de otras fuerzas políticas.
“En elecciones nacionales nos dejaron sin diputados, sin senador, y ahora vamos a tener alcaldes, asambleístas. Esperamos tener gobernadores, con otro partido, pero sigue siendo de ‘Evo Pueblo’”, declaró, en alusión a las disputas internas y externas que han marcado el escenario político boliviano en los últimos meses.
Durante el acto, Morales presentó a figuras clave de su estructura regional, entre ellas Carlos Subirana como candidato a la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra; Miguel Cadima a la Gobernación de Santa Cruz, acompañado por Jacinto Herrera como aspirante a subgobernador; y al senador Leonardo Loza como candidato a la Gobernación de Cochabamba, uno de los bastiones tradicionales del evismo.
La reaparición del exmandatario se produjo tras un periodo de ausencia pública que él mismo atribuyó a un cuadro de chikungunya, enfermedad que aseguró haber tratado con médicos privados, al tiempo que cuestionó la calidad del sistema público de salud.
El anuncio marca un nuevo capítulo en la reconfiguración del mapa político boliviano, donde el evismo busca mantener influencia territorial pese a las fracturas dentro del oficialismo y a las restricciones legales que han limitado su participación en instancias nacionales.
Las elecciones subnacionales del 22 de marzo se perfilan así como un termómetro para medir la vigencia del liderazgo de Morales y la capacidad de su bloque de movilizar apoyos más allá de su núcleo tradicional en el trópico cochabambino. En un escenario de alianzas fragmentadas y disputas por siglas, el evismo apuesta por mantener presencia institucional y capital político en el ámbito regional, mientras redefine su estrategia frente al poder central.


