LA PAZ, 22 abr (El Libre Observador) – La presidenta de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Claudia Cronenbold, presentó este miércoles su renuncia irrevocable al cargo, en medio de una creciente presión sobre el sector energético y tras advertir un deterioro institucional “significativamente mayor al previsto” en la principal empresa del país.
La dimisión, formalizada mediante una carta dirigida al presidente Rodrigo Paz Pereira y al ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, tiene efecto inmediato y se produce a menos de un mes de que la ejecutiva asumiera el cargo, lo que añade un elemento de inestabilidad a la conducción de una compañía estratégica para la economía nacional.
En la misiva, Cronenbold describe un escenario “crítico” dentro de YPFB, atribuido a dos décadas de gestión que, según su evaluación, habrían comprometido la estructura operativa e institucional de la empresa. Tras un diagnóstico técnico y administrativo, la ahora exfuncionaria concluyó que el estado de la petrolera es “más deteriorado de lo previsto”, con una organización que califica de “perniciosa y colmada de candados”, propia de un “Estado Tranca”.
“Al aceptar esta responsabilidad era consciente de que recibía una empresa con el lastre de años de prácticas agotadas. Sin embargo, el diagnóstico ha revelado un estado institucional significativamente más deteriorado de lo previsto”, señala el documento, en el que también agradece la confianza depositada por el Gobierno.

La renuncia ocurre en un momento especialmente delicado para Bolivia. El país enfrenta una aguda escasez de diésel, con largas filas en estaciones de servicio, así como cuestionamientos sobre la calidad de la gasolina, denunciados por transportistas y usuarios en distintas regiones. Esta situación ha impactado en sectores productivos y ha elevado la tensión social.
El abrupto alejamiento de Cronenbold profundiza la incertidumbre en torno a la gestión de YPFB, justo cuando la empresa está llamada a garantizar el abastecimiento energético en un contexto de creciente presión interna. La falta de una respuesta oficial inmediata sobre la aceptación de la renuncia o la designación de un reemplazo mantiene en suspenso la conducción de la estatal.
Analistas locales consideran que el episodio refleja no solo dificultades de gestión, sino problemas estructurales acumulados en el sector hidrocarburífero boliviano, que enfrenta desafíos vinculados a la caída de la producción, la dependencia de importaciones y restricciones financieras.
En este contexto, la salida de la titular de YPFB se suma a una serie de señales de fragilidad institucional en el área energética, considerada clave para la estabilidad económica del país, y abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para encarar reformas en un sector bajo creciente presión social y económica.

