LA PAZ, 6 feb (El Libre Observador) — En un escenario marcado por la tensión y las pérdidas económicas devastadoras, Bolivia finalmente ha logrado viabilizar este martes las elecciones judiciales tras enfrentar bloqueos por 16 días que han dejado una factura estimada en 1.000 millones de dólares y afectaciones al Producto Interno Bruto (PIB) del país.
La Asamblea Legislativa aprobó la Ley Transitoria para las Elecciones Judiciales después de una maratónica sesión de nueve horas que culminó en la madrugada en la Cámara de Diputados y posteriormente en la tarde en el Senado.
Esta ley establece el marco para la selección de 26 magistrados titulares y 26 suplentes de distintas instancias del Órgano Judicial, dando inicio a un proceso que se espera traiga estabilidad y legitimidad al sistema judicial boliviano.
El presidente boliviano, Luis Arce, anunció su pronta promulgación de la ley, destacando la necesidad de resolver la crisis judicial y atribuyendo los bloqueos a intereses políticos que buscaban perjudicar a su Gobierno y generar inestabilidad al país en su conjunto.

Sin embargo, el costo de esta crisis ha sido significativo. El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, evaluó que los bloqueos generaron un impacto negativo de 1.000 millones de dólares en la economía boliviana, afectando a sectores clave como la industria gastronómica, exportadores, productores, hotelería, turismo y transportistas, entre otros.
Este impacto se sentirá a lo largo de varios sectores económicos y se reflejará en la reducción del crecimiento del PIB.
La confesión del presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, seguidor del expresidente Evo Morales, añade una dimensión adicional a esta situación. Admitió que los bloqueos no eran necesarios para viabilizar la ley de elecciones judiciales, sino que el diálogo y consenso hubiera sido suficiente.
Esta admisión refleja la complejidad política que rodea el proceso y las lecciones que se deben aprender para evitar futuros enfrentamientos y crisis similares.
En resumen, Bolivia ha superado un período de conflicto y bloqueos para avanzar hacia la realización de elecciones judiciales, pero las pérdidas económicas y la polarización política dejan en claro que el camino hacia la estabilidad y la reconciliación aún presenta desafíos significativos.

